
En este bunker del hoyo 11 del Old Course comenzó una historia de película. Es el llamado Hill Bunker, una auténtica trampa para osos, largo y profundo, que defiende el flanco izquierdo del green de este par 3…
Allí cayó el gran Bobby Jones el 24 de junio de 1921, en la tercera ronda del British de aquel año. Era la primera vez que el Amateur de oro jugaba el British profesional y, de entrada, salía escocido y derrotado… Había cruzado el charco con 19 años cumplidos en marzo, pero incluso en aquella época de comunicaciones tardías, llegó precedido por su fama de niño prodigio del golf.
Jones, como decíamos, caía en este búnker y la bola se le quedaba bastante pegada al talud, de tal manera que no pudo sacarla en sus tres primeros intentos… Es de sobra conocido el mal genio de Bobby, sobre todo en aquellos momentos en los que casi era aún un adolescente… Así que ni corto ni perezoso, Bobby levantaba la bola y abandonaba la competición. ¿Se imaginan cómo fue aquel paseo del joven Jones desde el green del hoyo 11 hasta la casa club? Mejor no hacerlo…

Se fue de allí clamando maldiciones contra el Old Course. Los periodistas de la época, no sin razón, llegaron a calificarlo de niño malcriado… Cinco años tardó Bobby Jones en regresar al torneo. Fue en Royal Lytham St Annes, y resulta que aquel muchachito regresó hecho un hombre y se apuntó la victoria. Un año después se enfrentaría a uno de los grandes reto de su vida, puesto que el British se celebraba en St Andrews de nuevo. Bobby supo ganarse entonces a la expectante afición local con un triunfo aplastante: seis golpes de ventaja sacó al segundo. Fue entonces cuando quedó forjada una relación de auténtico amor entre el jugador y St Andrews.
Una vez retirado de la competición de alto nivel, en 1936, Bobby Jones llegó casi de incógnito a St Andrews acompañado de unos amigos en un viaje de placer. Quiso jugar el Old Course y cuál sería su sorpresa cuando se encontró a miles de personas que le esperaban en el tee del 1.


