
¿Quieren saber cómo es Ian Poulter en la Ryder Cup? José María Olazábal, tras la exhibición del inglés en los últimos cinco hoyos de Medinah ayer, contó una historia…
«Ocurrió en el vestuario de Celtic Manor el lunes, poco antes de que los jugadores empezaran el calentamiento previo a los partidos individuales. Yo estaba solo esperando a que llegaran los jugadores y ordenando las ideas para encontrar las palabras exactas que quería decirles antes de la batalla. Fueron pasando jugadores. Recuerdo a Francesco y a Miguel. Les deseé lo mejor y les di aliento de la mejor manera que supe. Después apareció Poulter. Lo miré a los ojos y cuando fui hablar le dije: «ok, tú estás listo». Me devolvió la mirada, fija, llena de concentración y me dijo: «sí, estoy listo. Te garantizo que voy a ganar mi punto». Ese es Ian Poulter en la Ryder Cup. Siempre tiene esa mirada, siempre, en el campo, en el vestario, de camino al campo. Siempre», relató Olazábal.
El capitán español asegura que la demostración realizada ayer por Poulter permanecerá para siempre en su memoria como uno de los grandes momentos en la historia de la Ryder. «La Ryder Cup debería construir un monumento en honor de Poulter. Esta es la razón por la que decimos que Poulter está hecho para esta competición. Le encanta ser el centro de todas las miradas, disfruta con la presión. Sí tuviera que compararlo con algún jugador, está claro que sería con uno que ya no estará más con nosotros. Le he dicho que alguien que ya no está con nosotros, Seve, estaría muy orgulloso al ver lo que ha hecho. ¡Qué manera de jugar, con garra y con el corazón! Sus últimos cinco hoyos reflejan la grandeza de la Ryder Cup», apuntó emocionado.
Precisamente, el genio cántabro sigue muy presente en el equipo europeo. No sólo llevarán los colores azul marino y blanco habituales en Severiano los domingos. Además, será la referencia en la última charla. Y es que Europa aún piensa que es posible ganar la Ryder, pese a la desventaja de cuatro puntos con Estados Unidos (10-6), la segunda más amplia a favor de los americanos desde que se incorporó la Europa continental a esta competición (1979). «Creo que esto no está acabado aún. Es lo que aprendí de Seve y es lo que voy a tratar de transmitir a los jugadores. Quedan doce puntos por jugar, será muy difícil, pero no es imposible», explicó.
La mayor remontada en la historia reciente de la Ryder se produjo en 1999. Curiosamente, el resultado era el mismo antes de los individuales, pero con la diferencia de que ganaba Europa. Fue en Brookline y por allí estaba José María Olazábal. Estados Unidos remontó con un domingo que quedó grabado para la historia de esta competición. ¿Será posible repetir aquella fabulosa historia? «Lo vamos a intentar, aunque será difícil. Hacerlo en campo rival es aún más complicado, aunque el público no mete putts. Necesitamos tener nuestro momento. Salvo ayer en los dos últimos partidos no lo hemos tenido. ¿Por qué no va a ser en los individuales?», aseguró.
Precisamente, tomando como referencia aquel fatídico domingo para Europa, Olazábal afirma que tiene tres recuerdos grabados a fuego: «el inicio de los americanos que llenó de color rojo la tabla de resultados, el hoyo 17 con Justin y el vesuario europeo después de la derrota. Más de la mitad de los jugadores estaban llorando. Yo incluido».
Olazábal confía en que los tres últimos partidos del sábado, y especialmente lo que hicieron Luke Donald, Sergio García y Poulter, sirvan de inspiración para la última jornada. “Esto todavía no ha acabado. Los tres últimos partidos de esta tarde han sido maravillosos, son una señal de que las cosas pueden cambiar. Llevamos toda la semana con la misma tónica, ellos metiendo putts y nosotros no. La experiencia que ha vivido el equipo en los tres últimos hoyos les ha servido de inspiración y les va a motivar para mañana. Lo que hay que hacer es jugar bien y ganar ocho puntos, sé que es difícil pero se ha hecho antes», señaló rotundo.
Respecto a algunas de sus decisiones puntuales de las últimas horas, Olazábal se explicó sin rodeos. «No me arrepiento de no haber puesto a Poulter el viernes. Quería que todos mis grandes jugadores estuvieran frescos toda la semana y sabía que la jornada de sábado era muy importante. Al final, funcionó», señaló. Eso sí, la única sombra que queda en el razonamiento de Olazábal es que el de Fuenterrabía no ha sido como Davis Love III, que realmente ha conseguido que ninguno de sus jugadores disputen todos los puntos. En Europa, McIlroy y Rose han estado en los cuatro partidos por parejas y no han tenido descanso. La duda es si Poulter habría merecido más ese pleno de partidos antes que ellos dos.
Del mismo modo, en cuanto a la elección de Francesco Molinari para el último partido, Olazábal asegura que «para que ese partido sea crucial tenemos que ganar mucho antes, y buscábamos a un jugador sólido y consistente. Hay pocos como Molinari en este aspecto. Es un tipo que falla muy pocos tiros y está preparado para jugar este partido, por mucho que tenga delante a Tiger que ya ha demostrado en los últimos hoyos del partido contra Sergio y Donald lo que es capaz de hacer».


