
Davis Love III ha tomado una decisión difícil. Dejar a Tiger Woods en el banquillo es una media complicada y con aristas. Y mucho más después de escuchar al capitán…
Love III reconoció que han sido muchos meses dándole vueltas a la cabeza. El jefe del equipo americano tenía una idea muy clara desde el primer día que tomó las riendas del equipo. No quería que nadie jugara los cinco puntos con el objetivo de que todos llegaran frescos y fuertes a los inviduales del domingo. Esta medida es fácil de explicar, a casi todos. Tiger es un caso especial en el equipo americano. De hecho, es la primera vez en la historia que un capitán lo sienta en el banquillo, a pesar de que su rendimiento en la Ryder no ha sido precisamente para tirar cohetes. Es más, Estados Unidos no ha ganado la Ryder en el siglo XXI con Tiger en el equipo.
Así las cosas, Love III pensó mucho en el asunto, pero al final ha decidido ser fiel a sus ideas. Tiger no jugará. Y así lo argumenta. “Llevo un año comentando con Fred (Couples) la posibilidad de dejar a alguien en el banquillo al menos un día y mañana les toca a Tiger y Steve; este campo es largo y no he considerado oportuno que jueguen los cinco partidos, quiero que lleguen frescos a los Fourballs de la tarde y al domingo. Los dos han jugado muy bien pero lo que ha hecho Colsaerts ha sido impresionante”, explicó.
La realidad, además, es que Tiger perdió sus dos primeros puntos, aunque el segundo más por responsabilidad de Colsaerts y Stricker que de él mismo. Muy poco se puede poner en el debe de Woods, que al menos consiguió llevar hasta el 18 al vendaval belga. No hay que olvidar otro asunto que subyace tras la decisión de Love III: la rodilla de Tiger. Habría que ver hasta qué punto esa articulación puede soportar 90 hoyos en tres días.
Eso sí, en cuanto a la decisión de que todos descansen al menos un día, está por ver. Si la mañana sale fea para Estados Unidos y Mickelson y Bradley ganan su punto, será difícil tomar la decisión de sentarlos en el banquillo. Precisamente, en cuanto al rookie Bradley, Love III explicó que “ha jugado impresionante, parece que este campo está hecho especialmente para él. Queríamos empezar fuerte y lo hemos conseguido”.
En otro orden de cosas, Sergio García lamentó la derrota en el foursome del viernes junto a Donald, aunque no por haber perdido la condición de invicto con el inglés en esta modalidad, sino el hecho de no poder contribuir con el equipo. “No hemos sabido coger ritmo y no hemos metido putts. Ellos han jugado muy sólido y han hecho buenos birdies. En el 13 (par 3) Luke tiró un buen putt y le hizo corbata mientras que el de ellos entró. Esto es Match-Play y todo puede suceder. Luke y yo no hemos jugado espectacular pero mal tampoco. No estoy disgustado por haber perdido en Foursomes por primera vez, sino por no haber conseguido un punto para mi equipo”.
Si alguien aún no entiende lo que se siente en el tee del 1 de la Ryder Cup el primer día, escuchen a Graeme McDowell. “Ha sido una sensación muy extraña. La verdad es que estaba bastante tranquilo pero, al ponerme a la bola, he sentido el silencio y no he podido ignorarlo; era un silencio ensordecedor y me quedé completamente en blanco. Hice un swing horrible. Fue extrañísimo. Eso sólo te sucede en la Ryder Cup, es parte de la grandeza de esta competición”.


