
Miguel Ángel Jiménez ha librado una nueva batalla contra el Old Course. Ha terminado con gesto cansado, hambriento y algo dolorido, nuevamente, por los golpes del hoyo 13 y el 17…
Han sido la cruz del español. Jiménez ha hecho bogey todos los días en el 13, mientras que en el 17 ha hecho doble bogey el sábado y el domingo. “El 17 me ha cazado otra vez”, señalaba el malagueño, que ayer daba en este hoyo el golpe del día, un globo contra el muro de espaldas a green.
La sensación de Jiménez es más amarga que dulce, tras entregar el último día una tarjeta de 73 golpes, para un total de -2. “La valoración es positiva porque hemos vuelto a terminar en números rojos, pero quitando eso, es una nueva oportunidad que se escapa en un Major”, señala.
Miguel ha sido despedido por la grada con una sonora ovación. El andaluz tiene ahora por delante dos semanas de descanso, antes de afrontar el Bridgestone y el PGA Championship. “Ahora me están esperando unos espetos de sardinas en Málaga y después a enfocar la Ryder Cup. Tengo que cerrar mi puesto en el equipo”.


