
Sergio García fue el último en apuntarse a este partido de prácticas: St. Andrews, miércoles 14 de julio, 9,50 AM, junto a Álvaro Quirós, Thomas Bjorn y Adam Scott….
La salida en el hoyo 1 es, quizá, el único golpe que pegan en condiciones medianamente normales. Y por normal entendemos en este campo que una fina cortina de agua vaya calándote como quien no quiere la cosa… Agua escocesa vaporizada. Para echarse a temblar. A partir de ahí.
Golf de superviviencia. Agua de costado que por momentos puede cegarte entrando a los ojos en paralelo al suelo. Viento en remolinos, cambiante a cada paso… Y eso que todavía no podemos calificarlo como un auténtico día de perros, quizá porque la temperatura no es gélida… Sólo por eso.
Andando junto a ellos, lo más curioso del caso es considerar que, en una situación semejante, el British no te espera. Es decir, nunca se suspende. La cuestión es: ¿merece la pena entrenar este tipo de situaciones? La respuesta es sencilla y clara: NO. Es muy probable que tengas más que perder (una lesión, un catarro…). Llegado el caso, y ya en competición, que cada palo aguante su vela.

Los partidos que van por delante llegan hasta el hoyo 4 y allí cogen la senda de los nueve de vuelta para regresar a la civilización (hoyos 15, 16, 17 y 18). Sergio y Álvaro tampoco lo dudan. Pero ni siquiera así podrán terminar. El segundo golpe en el 15 lo pegan ya bajo una manta de agua importante. Flotante y anárquica.
Como si hubieran visto venir la que iba a caer encima, Jiménez y Fernández Castaño ya habían tomado la decisión ayer de no salir al campo. Eso que se han ahorrado. Una ronda completa en el Old Course puede irse a las seis horas. El juego es muy lento: jugadores que se cruzan las calles y te impiden pegarla desde el tee, los greenes dobles, tan característicos…
A Sergio, en cualquier caso, se le ha visto contento bajo el agua. Cada impacto es un motivo de celebración, de bromas con los compañeros. Se le ve hasta corriendo o trotando de aquí a allá. Como niño con zapatos nuevos.
Quizá considere que un British muy duro puede descartar a muchos jugadores de entrada y que él no será uno de ellos. No es ninguna tontería ese razonamiento. Quirós, por su parte, ha mantenido el buen humor. Ha venido a St.Andrews con la idea de no alterarse por nada y ni siquiera esta ronda frustrada va a sacarlo de esta idea.
José Manuel Lara también fue de los valientes y se atrevió a jugar algunos hoyos… Tampoco pudo pasar de cuatro. El valenciano es un loco de los links y está enamorado de este torneo. Sus sueños de golf siempre acaban encerrados en una Jarra de Clarete.


