Inicio Ryder Cup «Que nos esperen en Gleneagles…»

«Que nos esperen en Gleneagles…»

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José María Olazábal habló con todos los jugadores que estuvieron cerca de meterse en el equipo de la Ryder y que finalmente no lo hicieron. Entre ellos, Quirós, Cabrera Bello y Fernández Castaño…

Álvaro Quirós recibió la llamada del capitán el domingo por la noche en casa, en su Cádiz natal. “Se lo agradecí mucho, pero le dije que se la podía haber ahorrado. Desgraciadamente, sabía que no iba a entrar con la temporada que había hecho, aún así es un detalle muy grande que habla de quién y cómo es Chema. Es la segunda vez que estoy para meterme en el equipo y me quedo fuera, sólo puedo pensar que a la tercera va la vencida. Voy a intentar con todas mis fuerzas estar en Gleneagles 2014, aunque sé que allí llueve mucho pero da igual. Todo el mundo sabe que me encantaría jugar la Ryder. Ahora toca apoyar al equipo, me preocupa que algunos jugadores muy importantes como Donald o Westwood no atraviesan por su mejor momento, pero tenemos un equipo con más experiencia que el americano y eso se puede suplir. Espero que la Ryder suponga un punto de inflexión en la temporada para Kaymer. Es un buen amigo y sé que acabó muy defraudado en la Ryder anterior porque no considera que no ayudó al equipo tanto como debiera. Ojalá este año, que llega com menos presión porque no es uno de los líderes del equipo, se pueda quitar esa espina”.

Rafael Cabrera Bello estaba muy agradecido al capitán europeo de la Ryder, José María Olazábal, por haber contado con él hasta el último momento, y por haber recibido su llamada, aunque fuera para escuchar una mala noticia. «Me llamó, pero yo estaba viajando así que al aterrizar le devolví la llamada. Luego Chema me explicó su decisión. Y creo que es totalmente lógico porque Colsaerts ha hecho más méritos que yo. Chema también me dijo que había mejorado mucho en este último año pero que me ha faltado un poquito», explicaba a Ten-Golf el jugador canario.

Olazábal también quiso hablar con Gonzalo Fernández Castaño para explicarle su decisión. El madrileño nos lo cuenta así: «me llamó el lunes por la mañana cuando estaba en la cola esperando para embarcar el vuelo a Suiza. Ninguna sorpresa la verdad, porque ya había hablado con él la semana antes de Gleneagles. Me dijo que apreciaba el esfuerzo realizado para entrar en el equipo, que sabía la ilusión que me hacía formar parte del mismo y que ojalá en el futuro lo consiga».