
Somos hijos del tiempo que vivimos y deberíamos estar curados de espanto ante determinadas cosas. Por otro lado, es muy recomendable no perder nunca la capacidad de dejarnos sorprender. Ya saben, siempre que se pueda, veamos el vaso medio lleno. Vaya por delante esta reflexión respecto a la unanimidad mostrada por el equipo estadounidense a la hora de identificar a su auténtico Factor X esta semana de Ryder Cup. Ya les adelantamos que no es el público, aunque esté relacionado. Tiene nombre y apellidos y tampoco es Scottie Scheffler. Es lo que toca.
El equipo de Estados Unidos ya jugó este lunes 18 hoyos en Bethpage, pero realmente hoy martes es el primer día oficial de la Ryder Cup. Es, por ejemplo, el primer día de puertas abiertas para el público y también una jornada en la que la mitad del equipo estadounidense se ha puesto a disposición de los periodistas. El primer en hablar, probablemente por aquello del escalafón, ha sido Scottie Scheffler. Sin embargo, el nombre en boca de todos ha sido Bryson DeChambeau. Él y sólo él es el Factor X de Estados Unidos esta semana. O al menos así lo ven sus compañeros y el capitán. Sí, Scheffler es el Número Uno, buenísimo y mueren con él, pero a quien se aferran cuando se trata de caldear la Ryder Cup es DeChambeau.
El capitán es el primer en subirse a ese barco. «Creo que sólo por su capacidad golfística ya es un ‘Factor X’ para nuestro equipo, pero además es un jugador muy fogoso. En una Ryder Cup no quieres que la gente intente ser algo que no es. Tenemos muchos chicos tranquilos, serenos, así que necesitamos la energía de Bryson, y él la aporta cada día en las rondas de práctica, en el cuarto de equipo y, ojalá, también en la competición», explica Bradley.
En el equipo de Estados Unidos ven a DeChambeau como elemento diferencial, hasta el punto de considerar que sus puntos pueden ser incluso más valiosos que los de otros. No lo dice un cualquiera. Habla Xander Schauffele. «Le decía a Keegan que siento que Bryson podría ser la diferencia para nosotros de una manera extraña, desde el punto de vista de conectar con los aficionados, por el estilo de golf que juega. Yo meto un putt y no verás demasiada reacción. Así soy yo. Así funciono. Quizá cambie esta semana, quién sabe. Estas Ryder Cups a veces sacan lo mejor de ti. Pero Bryson es como… esta es su salsa. Si se ve a sí mismo como un gladiador del golf, esto es lo mejor que hay. Ha estado genial. Ha estado genial en el vestuario. Estoy emocionado por ver lo que puede hacer y, ojalá, conseguir muchos puntos en el marcador, porque sus puntos pueden “pegar” más fuerte que los míos, por ejemplo, simplemente por cómo puede celebrar y meter a estos aficionados en el torneo rápidamente».
Alguien frío como el hielo como Patrick Cantlay (aunque en Roma lo disimulara muy bien) comparte la misma opinión de su buen amigos Schauffele. Considera que DeChambeau es un punto extra para Estados Unidos. «Es genial en torneos por equipos. Estaba viéndole pegar drivers en el campo de prácticas el otro día y me alegro de que esté de nuestro lado. Es un showman. Creo que va a encender a la grada. Es fantástico cada vez que está en estos equipos porque es un jugador extraordinario.
Incluso el propio Scottie Scheffler explica con su particular sentido del humor lo que aporta un jugador como DeChambeau en una semana como la de la Ryder Cup. Algo así como el demonio de Tasmania. «Es un competidor tremendo. También es un gran compañero. Jugué con él en 2021 en Whistling Straits y fue alguien fantástico. Es un buen amigo y ha estado genial en el vestuario. Aporta mucha energía, a la gente le encanta y creo que a él le encanta la oportunidad de representar a su país. Es un ganador múltiple del US Open, y eso significa mucho para él. Ser estadounidense creo que también significa mucho para él. Estoy emocionado por “soltarlo” esta semana».
Da la sensación de que Estados Unidos ha decidido entregar el bastón del liderazgo del equipo a DeChambeau, al menos en lo que respecta a la conexión con la grada. Bradley es consciente de que Scheffler es un líder callado, de los que no hace ruido y entiende que necesita a Bryson para generar alboroto y disparar a la grada. Todos han hablado maravillas de él. Incluso, Russell Henley compartía una anécdota personal de 2021. «En Greensboro iba liderando el torneo y lo dejé escapar. La siguiente vez que vi a Bryson, en Baltimore, Caves Valley, se me acercó y dijo: “Oye, mantén la cabeza alta, eso le pasa a todo el mundo, estás jugando un gran golf”. Y me animó. Siempre lo recordaré eso. Obviamente no he jugado mucho con él estos últimos años, pero siempre me ha caído bien Bryson, y ha sido muy guay poder “hurgar en su cabeza” esta semana. Creo que operamos de forma muy diferente en el campo. Él juega un golf muy distinto al mío, así que sentarme con él anoche en la cena fue genial para preguntarle qué ha estado haciendo en las rondas de práctica. Es un gran compañero de equipo. Ha estado muy bien».
Estados Unidos ha designado a su líder espiritual. Veremos si después, ya en el campo, Scottie Scheffler se encarga de devolver el orden natural a las cosas. A nadie le extrañaría…


