
Según marca la tradición, el capitán de Europa obsequia a sus doce jugadores con un reloj de lujo con motivo de la Ryder Cup. La entrega se realiza la primera noche que comparten vestuario la semana de la competición. Sin embargo, este año, según desvela el Telegraph, Luke Donald ha ido un paso más allá. Los caddies, las novias y esposas de los jugadores también han recibido su reloj de pulsera de alta gama. Concretamente, un Rolex. Como todos imaginarán, el capitán entrega los regalos, pero no corre con los gastos. Está sufragados por el DP World Tour. Es un gesto, una distinción, una manera de hacer que la semana sea si cabe un poco más inolvidable para todos.
Lo que ocurre es que la ampliación de los regalos este año coincide con la polémica desatada en el bando americano a cuenta del dinero que van a cobrar por primera vez en Bethpage. Recordemos que esta historia comenzó hace dos años en Roma. El detonante fue Patrick Cantlay y su decisión de salir a jugar sin gorra en la segunda jornada de la Ryder en el Marco Simone. Un periodista de la Sky británica publicó que la imagen de Cantlay no era casual, sino una manera de reivindicar que los jugadores debían cobrar un dinero por jugar esta competición y añadió que en el vestuario de Estados Unidos había cierta división al respecto.
Cantlay siempre lo negó, argumentando de manera bastante peregrina que la única razón por la que no llevó gorra es porque no le quedaba bien, que no había de su talla. Este martes insistió en el asunto. «Ya lo he dicho mil veces, la gorra no me quedaba bien. Este año hemos hecho un mejor trabajo en ese sentido», comentó ante los medios con su gorra de Estados Unidos calada hasta las cejas.
Que los jugadores deberían cobrar en la Ryder Cup es una reclamación de Estados Unidos desde hace años. Uno de los principales líderes de este movimiento ha sido Tiger Woods. Por ello, desde 1999 la PGA de América entrega un cheque de 300.000 dólares a cada jugador de la Ryder con la obligación, eso sí, de invertirlo en alguna causa benéfica. Había una transacción, pero el dinero no era de libre disposición.
Tras la polémica en Roma se decidió revisar esta política. Keegan Bradley ha sido el arquitecto del nuevo acuerdo con la PGA de América. Este año los jugadores de Estados Unidos reciben 500.000 dólares, de los cuales 300.000 siguen siendo para la causa benéfica que ellos estipulen y los otros 200.000 son de libre disposición. «Me hicieron el encargo de actualizar la situación y creo que hemos conseguido algo bueno, más acorde con los tiempos que corren», ha señalado esta semana el capitán de Estados Unidos.
Los jugadores americanos que han ido pasando por la sala de prensa han explicado que ellos van a dedicar esos 200.000 dólares extra también a causas solidarias o benéficas, aunque no todos han dado pormenores sobre el destino del dinero. Sí, ya ven, se ha hablado mucho de dinero en la previa de esta Ryder Cup. Al menos en el bando americano.
Mientras tanto, Europa asegura que no tienen intención alguna de cobrar por jugar la Ryder Cup. Así lo ha dicho Luke Donald. “Se planteó esto [del pago] y quise anticiparme y hablar con los 12 chicos en Roma cuando parecía que EE.UU. iba a hacer algo. Cada uno de ellos dijo algo así como ‘no queremos que nos paguen, esta no es una semana para cobrar’. Tenemos un propósito tan fuerte en este equipo y por lo que jugamos… para ser sincero, reinvertimos parte de ese dinero en la experiencia de estos chicos. Siento que, si tienes esas experiencias que recordarás el resto de tu vida, eso vale más que un par de cientos de miles de dólares en el bolsillo de atrás… En lo personal, me sentí muy orgulloso de los chicos y de los ideales con los que se creó esta Ryder Cup en la década de 1920 por Samuel Ryder, y creo que él también se habría sentido orgulloso”. Estas declaraciones de Donald no han sentado nada bien en el periodismo estadounidense, ya que entienden que ha sido una crítica a su sistema desde una posición moral más elevada.
En mitad de estos dimes y diretes, se ha conocido el asunto de los Rolex. Ya Donald lo dejó entrever este martes en su comparecencia que habría algo de este estilo: «reinvertimos parte de ese dinero en la experiencia de estos chicos». Blanco y en botella. Además, así lo confirmaron fuentes del equipo europeo al Telegraph en la citada información: «No hay en absoluto indicios de que nuestros jugadores puedan moverse en esa dirección y queremos que siga siendo así», dijo una fuente del equipo. «Es una concesión por nuestra parte para mantener a los jugadores alineados con la idea de no cobrar. Queremos que esto gire en torno a la experiencia única que es para todos, algo que está por encima de cualquier pago directo y mantiene a ese lobo alejado de la puerta. También ayuda a equilibrar un poco más el terreno de juego para los caddies».
En este sentido, según diferentes fuentes, los caddies de Europa cobran 3.000 libras por la semana, más todos los gastos de viaje y manutención. Sus homólogos estadounidense reciben cinco veces más. Incluso, se filtró la información de que Joey LaCava, caddie de Cantlay, podría recibir un 10 por ciento de esos 200.000 dólares extra liberados por la PGA de América para Bethpage.
En definitiva, se vuelve a hablar mucho de dinero en las horas previas de la Ryder Cup, aunque tampoco parece que el debate vaya a ir mucho más lejos de aquí. Al menos ahora, las cartas están sobre la mesa y se sabe lo que cada uno percibe. Después, que cada cual tenga su propia opinión de si se debe cobrar o no en la Ryder Cup y cuál es la mejor causa a la que se puede destinar ese dinero.


