Cuando a uno le toca jugar una Ryder Cup como visitante es normal y hasta entendible que, si le preguntan por la afición rival, intente ser políticamente correcto, al menos. No en vano, le tocará sufrirla a lo largo de toda la competición. Pero destacar a los seguidores del otro equipo cuando disputas el torneo en casa no hace sino evidenciar que tus palabras son sinceras. Es el caso de Justin Thomas cuando esta tarde, en su rueda de prensa oficial en Bethpage Black, ha sido cuestionado por la diferencia entre los fans del equipo estadounidense y el europeo.
«La diferencia… los cánticos. No sé cómo lo hacen los europeos. Es realmente impresionante, siendo honestos. No sé si tienen un chat de grupo de 10.000 personas en el que se inventan estas cosas, pero son geniales. Obviamente, la historia del golf está más arraigada… es simplemente distinto. El objetivo final es el mismo, ¿no? Está claro que los estadounidenses están muy emocionados por animarnos igual que los europeos están emocionados por animar a Europa. Pero te cuento un ejemplo: nuestra hija se llama Molly, y la cantidad de veces que he tenido ese cántico de Tommy Fleetwood en la cabeza y tanto Jill (su mujer) como yo nos hemos pillado cantando ‘Molly‘ siguiendo la canción de ‘Tommy‘… Hay muchos, y tengo mucho respeto por los aficionados europeos igual que por los estadounidenses. Es lo que hace que semanas como esta sean increíblemente especiales», explicó JT.
«Nuestra hija se llama Molly, y la cantidad de veces que he tenido ese cántico de Tommy Fleetwood en la cabeza…»
El de Louisville intentó explicar también cómo se hace, cuando tienes tanta responsabilidad y tanta tensión, para jugar bien al golf: «Creo que, simplemente, pasar por ello tan a menudo como puedas. Es parecido a intentar ganar un torneo. Cuanto más a menudo estás ahí, más puedes aprender de los errores o fracasos: qué hiciste mal, qué sientes que puedes hacer bien la próxima vez. Es lo mismo: cuando intentas ganar torneos, estás muy nervioso, quizá a veces más que otras. Pero creo que es que te pongan en esa tesitura y averigües cómo te sientes e intentes lidiar con ello lo mejor que puedas. Recuerdo que, de pequeño, estar nervioso no molaba. Era como mostrar una señal de debilidad. Al menos eso pensaba yo. Pero estar nervioso es genial. Creo que si cualquiera de nosotros estuviera aquí en el tee del 1 o con la posibilidad de tener un putt para ganar una Ryder Cup o un partido y no estuviera nervioso, sería extremadamente preocupante para nuestra profesión».
Justin asegura no verse como uno de los líderes del equipo estadounidense, pese a acumular ya varias ediciones de la Ryder en el campo: «Me cuesta verme así. No sé si estoy preparado para llamarme veterano porque lo asocio con un jugador mayor y yo no estoy listo para eso aún. Me viene de frente. Es la realidad. Pero voy a ser lo que sienta que necesito ser para este equipo, para determinados jugadores, para los capitanes. Sí, sé que soy uno de los líderes del equipo, pero no creo que haya necesariamente una persona en el equipo de la que digas: ‘Cuando hay dudas, miras a esa persona para ver qué hacemos o qué pasa’. Y creo que eso es lo que ha hecho a este grupo, a esta generación, o como lo quieras llamar, un poco diferente y especial».
«En Nueva York esperan que juguemos bien y quieren que juguemos bien, y si no lo hacemos, se van a enfadar y a decepcionar con nosotros, y con razón»
Para el ganador de PGA Championship, el hecho de que esta edición de la Ryder se dispute en Nueva York, supone un extra de exigencia: «Algo que será único de Nueva York quizá respecto a otras Ryder Cup en casa es que esperan que juguemos bien y quieren que juguemos bien, y si no lo hacemos, se van a enfadar y a decepcionar con nosotros, y con razón. Creo que Nueva York es conocida porque le gustan las victorias. Quieren ganar. No es distinto en la Ryder Cup. Eso es lo que vamos a intentar hacer por ellos y darles más motivos para animar. Pero lo he dicho todo el año y siempre: me alegra tenerlos de mi lado, sin duda».
JT se sorprendió cuando le contaron que el equipo europeo había utilizado realidad virtual para acostumbrarse a los cánticos o insultos que les puedan llegar desde la afición norteamericana en el campo: «No lo había oído. Es bastante loco. Me daría curiosidad ver cómo es eso. Hay tanto ruido que es difícil… No puedes oírlo todo. Definitivamente oyes algunas cosas. Es duro. Pero en una Ryder Cup, más o menos sabes lo que te vas a encontrar. A la vez, si queremos que se nos vea más como atletas y lo que sea, es algo puntual. Creo que todos los jugadores estamos en el mismo barco: en cuanto se vuelve algo más personal, con familias, seres queridos… Mira, si no estamos jugando bien y nos vaciláis por ello, probablemente nos lo merezcamos. Pero si empiezas a meterte con los seres queridos, creo que es cuando todo el mundo se empieza a poner un poco más tenso. Obviamente, en ningún deporte toca meterse en temas personales o ser irrespetuoso, pero al mismo tiempo es la Ryder Cup, y el factor casa existe por una razón. Ha habido de todo, cosas buenas y malas en ambos lados, y esperas darles motivos para animar lo bueno».
«Keegan siempre ha sido bastante callado, la capitanía ha sacado otro lado de él, nos reímos diciendo ‘ey, ahora tienes que hablar con nosotros'»
Además, Thomas desveló un curioso aspecto de la personalidad de su capitán, un jugador muy reservado durante sus años en el circuito y al que ahora no le ha quedado más remedio que ‘abrirse’: «Keegan sería el primero en decir que siempre ha sido bastante callado, a lo suyo, y creo que esta capitanía ha sido lo mejor que le ha pasado. Ha sacado otro lado de él. Nos reímos diciendo: ‘Tienes que hablar con todos nosotros; ya no puedes esconderte de nosotros. Tienes que pasar el rato con nosotros y tal’. Conozco a Keegan desde que me mudé a Jupiter, hace unos 10 años ya, que es una locura. Hemos practicado en los mismos sitios, así que aunque nos conocemos de siempre, hemos sido bastante más cercanos en los últimos, probablemente, cuatro, cinco, seis años, porque creo que ambos respetamos el juego del otro y también la ética de trabajo. Él está practicando mucho, y respeto el nivel de golf que ha seguido mostrando. Y jugar el mejor golf de su carrera a esta edad es increíble. No necesariamente lo veo más como uno de los nuestros, pero también creo que esa es la parte única del golf».
Por último, Justin explicó cómo, a su juicio, un capitán puede marcar diferencias en una Ryder Cup: «Creo que sí. Creo que es extremadamente importante. Recuerdo pensar que Luke hizo un trabajo increíble en Roma con eso, teniendo variedad de grupos de edad, distintas demografías. Creo que tener a José María ahí para Rahm y Sergio, obviamente muy cercanos a ellos. Y creo que con Nicolai, Rasmus estaba allí, su hermano. Quiero decir que los europeos han hecho un gran trabajo aprovechando eso, porque si es algo que hace que un par de novatos estén más cómodos… Hacer que esta semana sea fácil y cómoda para todos,creo que es el objetivo principal, y creo que Keegan ha hecho un trabajo increíble con eso».



