
Poco antes de anunciar las parejas, Keegan Bradley, capitan americano de la Ryder Cup, ha agarrado una bandera de Estados Unidos y ha recorrido a paso ligero todo el hoyo 1 de Bethpage alentando y agitando a las masas que aún estaban en las gradas apurando los últimos sorbos de la ronda final de prácticas. Así entiende Bradley la Ryder Cup. Está convencido de que una buena parte de la victoria pasa por el público y por este motivo ha colocado en el primer partido del foursome a Bryson DeChambeau y Justin Thomas.
Nadie va a poner en duda la calidad de Thomas y DeChambeau. Sería una necedad. Sobre el papel, es una pareja que intimida, con dos Grandes cada uno a sus espaldas. Pero lo que esconde esta decisión responde más a un golpe de efecto que a un análisis concienzudo, estadístico y hasta químico de la situación. Bradley ha colocado en la primera línea de la parrilla de salida a los bullangueros, a lo que sabe que van a interactuar más con el público, los que van a buscar su reacción, levantar los brazos, encender los ánimos… Quiere alboroto, ruido y jaleo. Un caldo de cultivo que pueda servir a los que vienen por detrás. Si la decisión hubiera sido golfística, en la primera línea debería haber estado Scottie Scheffler.
Básicamente, Bradley ha soltado un bomba, incluso literal. DeChambeau va a pegar primero en la pareja americana y ya saben la que se va a formar en esa grada. «Tiene luz verde para tirar a green en el hoyo 1. Sí, señor. Que suba ahí. Queremos que haga lo que él hace. Hoy se ha plantado y ha metido un martillazo que ha dejado justo delante del green. Bryson florece en este tipo de ambiente. Lo veo caminar hacia el tee saboreando el momento y la oportunidad de ponerse y pegar ese golpe. Bryson ha sido un líder en nuestro vestuario. Ha sido un compañero increíble. ¿Qué mejor que dos tipos para liderarnos mañana que Justin y Bryson?», aseguraba poco después de anunciar las parejas.
El capitán de Estados Unidos ha dicho que esta decisión estaba tomada desde hace tiempo y que los dos jugadores se han mostrado encantados. Le puede salir bien, pero los números y la historia no terminan de darle la razón. Thomas no jugó en la primera sesión en Roma y perdió su foursome del sábado. También perdió el foursome de apertura jugando con Jordan Spieth en Whistling Straits, curiosamente contra Jon Rahm y Sergio García. Cierto es que ganó el del sábado también jugando son Spieth. Perdió igualmente el primer foursome que jugó en París. Es decir, Thomas ha perdido todos los primeros foursome que ha jugado en la Ryder. Mientras, DeChambeau también ha perdido los dos foursome que ha jugado en esta competición. Le puede salir bien a Bradley, aunque lo números a priori no están con él.
Frente a la bomba, Luke Donald ha colocado a sus mejores artificieros. Jon Rahm ha jugado cuatro foursomes en la Ryder Cup y ha ganado los cuatro. Es más, jugó y ganó el primer foursome de la Ryder en Whistling Straits junto a Sergio y en Roma con Hatton. Por si fuera poco, los dos foursomes que la pareja ‘Rahmhatton’ han jugado juntos los han ganado. Pueden perder, pero a priori Donald juega sobre seguro. «Tengo fe al cien por cien en los 12 del equipo. Lo que queríamos… Me gusta Jon como líder saliendo primero con Tyrrell. Han sido una pareja muy fuerte. Jon, 4–0 en foursomes en su carrera y 2–0 con Tyrrell. Es un inicio fuerte para nosotros, y lo vamos a necesitar».
Por otro lado, Donald explicó la decisión de separar a Hovland y Aberg. «No ha sido una decisión difícil. Teníamos muchas opciones diferentes disponibles. Se habló y se decidió bastante pronto, después de hacer las elecciones y tener a nuestros 12.
Edoardo y yo llevamos hablando de esto tres o cuatro semanas. Lo hemos hablado con ellos y estaban muy cómodos». En cuanto a juntar a Aberg y Fitzpatrick, sobre el papel la dupla más ‘rara’ de las cuatro, Donald explicó: «Tienen una buena mezcla de juegos. En foursomes me gusta eso. Me gusta un poco de diferencia de estilos para adaptarnos al campo y estos dos se ajustan muy bien a este campo». De nuevo, números.
Por último, ni Bradley ni Donald ha descartado que haya algún golfista que no juegue un solo punto el viernes. Los dos han admitido que no sería lo ideal, pero dejan la puerta abierta en función de cómo vaya el marcador en la sesión matinal.


