Los hechos, como han ocurrido. Son las seis y media de la mañana en Bethpage. La grada del hoyo 1 ya está a rebosar. Aún queda más de media hora para que salga el primer partido de foursome de la segunda jornada de la Ryder Cup. Desde hace tiempo, lo habitual tanto en Ryder Cup como en Solheim es que se prepare algo de entretenimiento para los espectadores que están esperando a que empiece el juego. La cuestión es entretener y, por qué no, caldear el ambiente para cuando lleguen los jugadores.
¿Cómo se hace? Muy sencillo. Con un buen DJ que vaya poniendo música animada para que la gente cante y baile y un speaker que vaya incitando algunas letras, que arrastre a la masa que en esos momentos, como es lógico, aún puede estar un poco dormida entre sorbo y sorbo de café. Lo normal es que sea una fórmula éxito. De este entretenimiento se encargan los organizadores, en este caso, tratándose de suelo estadounidense, la PGA de América.
Pues bien, situado el contexto, les contamos la historia. De pronto, como se puede ver en el vídeo, la chica que está en el micrófono animando se lanza y grita ‘Fuck you, Rory, Fuck you’ (la traducción más o menos sería: que te jodan, Rory, que te jodan). Un insulto en toda regla. Insistimos, no es alguien del público con un megáfono, no es un aficionado al que se le ha ido la mano con el anís… Es la persona contratada por la organización para animar las mañanas en el tee del hoyo 1. Ni que decir tiene que algo así va mucho más allá del mal gusto. Es algo torpe y patético. Y bien haría la PGA de América en, cuanto menos, reconvenir a su emocionada locutura.
Matices importantes. Esto no es una historia que les contamos de oídas. Ten Golf estaba allí y ha grabado el vídeo que pueden ver acompañando esta información. No queda claro entre tanto grito si es el público de la grada el que empieza a cantarlo y la entusiasta speaker la que se sube al carro o viceversa. Sería aún más burdo que empezara ella, pero no deja de ser algo absolutamente fuera de lugar. Como decimos, se ha producido a las 6.30 am, cuando nadie del equipo de Europa o de Estados Unidos estaba aún en el tee. Otro matiz. En ningún caso, una justificación.
Cuando se habla a veces de pasarse de la raya, éste bien podría ser un ejemplo. El aficionado es libre y mayorcito para decir lo que quiera y afrontar las consecuencias, pero alguien de la organización insultando a uno de los jugadores del equipo rival, se antoja lamentable, torpe y patético.
Es probable que esto que le contamos no lo hayan visto ustedes si han estado siguiendo la retransmisión de televisión, ya que a esa hora no había todavía señal. Lo que sí habrán visto y se ha repetido hasta la saciedad es la imagen de Rory McIlroy en el momento de su presentación, justo antes de empezar a jugar, lanzando besos a la grada. No sabemos si el norirlandés ya estaba enterado de lo que había pasado apenas una hora antes, pero desde luego es una buena muestra de lo que está aguantando esta semana en Nueva York. Que después cada uno saque sus conclusiones, incluida, claro está, la PGA de América.



