Inicio Ryder Cup Ryder Cup 2025 La llamada de Seve y una promesa a Luke Donald
Rory McIlroy explica con pelos y señales el momento en el que entendió la trascendencia de la Ryder Cup

La llamada de Seve y una promesa a Luke Donald

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Rory McIlroy, junto a Luke Donald, justo antes de salir a jugar su ronda de prácticas. (Photo by Maddie Meyer/PGA of America)
Rory McIlroy, junto a Luke Donald, justo antes de salir a jugar su ronda de prácticas. (Photo by Maddie Meyer/PGA of America)

Rory McIlroy está convencido de que Europa puede ganar esta Ryder Cup en suelo enemigo. No es un deseo o una ilusión. Va más allá. Lo piensa firmemente y se basa en argumentos. «Me encanta que 11 de los 12 seamos los mismos que tuvimos en Roma… y el duodécimo tiene el mismo ADN. Ya hemos ganado antes. Siento que ha sido un grupo realmente cohesionado los tres últimos años. Todos sabemos qué esperar. Todos sabemos cuáles son nuestros roles dentro del equipo. Creo que eso nos tiene preparados para intentarlo con todo esta semana», explica.

No es que una Ryder Cup necesite de dosis extra de motivación, pero por si acaso, a Rory no le cuesta nada recordar a sus compañeros lo que podría significar una victoria de Europa. «Si analizas los resultados de las últimas Ryder Cup, no sólo es que el equipo de casa ha ganado siempre, sino que lo ha hecho de forma contundente. Por ello, el equipo—ya sea Europa o Estados Unidos— que rompa esa racha, sinceramente va a pasar a la historia como uno de los mejores equipos de la Ryder Cup. Y estamos aquí para jugar por eso, por la historia y por el legado», apunta.

McIlroy es todo un veterano de la Ryder Cup. No en vano, va a disputar ya la octava de su carrera. No oculta que al principio le costó entender la dinámica de equipo. Llegó a Celtic Manor en 2010, su año de novato, con más curiosidad que determinación. Más o menos como diciendo: «a ver por qué esto es tan importante para esta gente». Su revelación se produjo con una llamada telefónica. «Lloré de niño cuando Estados Unidos ganó en Brookline, no es que no sintiera algo viendo la Ryder, pero no sé, llegué a ese vestuario en Celtic Manor y vi lo que significaba para todos y pensé: quizá me he equivocado al medir lo que significa esto. El momento clave fue allí. Seve estaba enfermo y nos habló por conferencia telefónica, como se hacían antes las cosas. Estábamos todos en la sala del equipo. Fue como el miércoles o jueves por la noche. Miré alrededor y la mayoría del equipo estaba llorando mientras Seve nos hablaba. Y pensé: esto es. Esto es la encarnación del equipo europeo de la Ryder Cup. Creo que ese fue el momento: aquella llamada con Seve en 2010».

McIlroy se ha puesto deberes en esta Ryder Cup y tienen que ver fundamentalmente con el público. No duda en hacer autocrítica. Asegura que se pasó por exceso en Hazeltine y por defecto en Whistlings Straits. «En 2016 estuve demasiado histérico y en 2021 muy plano. Tengo que encontrar el equilibrio y eso es lo que pretendo esta semana», admite. Rory defiende que él no puede dar lecciones a los demás. «Cada uno debe encontrar su propio equilibrio».

En este sentido, ha optado por mantenerse al margen de cualquier posible polémica. El norirlandés sacó el capote cuando le preguntaron por su reciente intercambio con DeChambeau, cuando el norteamericano le dijo qie le iba a hablar al oído durante la Ryder, en referencia a que no hablaron en la última ronda del Masters, y Rory respondió que Bryson siempre necesita hablar de alguien para llamar la atención. Esta vez no ha querido entrar en nada. Tenía motivos. «Le prometí a Luke que hoy sólo hablaría del equipo europeo. Voy a ceñirme a eso. Es muy fácil entrar en narrativas esta semana y dejarse llevar por toda la historia de rivalidades y Ryder Cup. Yo lo único que quiero es salir y poner puntos azules en el marcador. No me importa contra quién sea. Si me cruzo con Bryson en algún momento, genial. Creo que sería estupendo para el campeonato y, en cierto modo, también para nosotros. Solo quiero salir ahí, sumar puntos azules y hacer lo que pueda por el equipo europeo».