Siempre se ha dicho que la bola es un factor crucial a la hora de elegir las parejas de foursome en una Ryder Cup. Es bastante evidente. Son dos golfistas jugando la misma bola. Así las cosas, o da la casualidad de que ambos utilizan la misma o uno de los dos se tendrá que adaptar a la del otro. Simple.
Sin embargo, todavía hay aficionados y algún que otro especialista al que esto le puede parecer ciencia ficción. Si son los mejores del mundo, no deberían tener problemas para ajustarse a un nuevo material echando un rato en la calle de prácticas. Es como si dices que Mbappé o Lamine Yamal no meten goles porque les han cambiado el balón de un partido a otro y deben acostumbrarse al nuevo comportamiento… Vaya por delante que también pasa, pero tardan menos.
Sí, son los mejores del mundo, pero cambiar de bola, si realmente es muy distinta, no es tan sencillo. Según el swing de cada uno, la velocidad de palo, el ángulo de ataque y otros factores, el comportamiento de la pelota puede ser muy distinto. Básicamente te puede volver loco.
En este sentido, ha sido muy interesante cómo lo ha explicado Russell Henley, con toda probabilidad compañero de Scottie Scheffler en esta modalidad el próximo viernes. Casi para niños. «Estadísticamente, el año pasado en la Presidents Cup hubo un par de chicos con los que me emparejaba bien, tipo hoyos pares e impares para el golpe alterno. Tony Finau era uno de ellos. Sin embargo, él juega la bola con menos efecto y menos ángulo de ataque, sale más baja porque él ya le da suficiente altura y tiene mucho efecto. Yo soy al contrario, juego la bola de mayor efecto y más ángulo, así que estamos en extremos opuestos. Para mí, pegar una de sus bolas con mi driver habría sido… no sé si habría podido hacerla girar por encima de 2.000 revoluciones. Es un tema importante. Se nota especialmente en los golpes a green. Para alguien como yo, que pongo mucho énfasis en controlar la bola con los hierros, si la bola gira menos, me va a resultar realmente difícil ajustarlo. Es una gran diferencia».
Henley incluso llega a concretar de qué manera le afecta. «Sería inconsistente. Si vas contra el viento y tienes mucho menos efecto, creo que atravesaría el viento. Si no hay viento, podría “caerse”. O por ejemplo, si la cara del palo está un poco húmeda y la bola se desliza por las estrías, podrías lanzarla más alto sin efecto y podría ir más lejos. No obtienes consistencia. El spin es realmente un factor muy importante», señala.
Por supuesto, como todo en la vida, hay jugadores que después tienen más facilidad par adaptarse a un cambio que otros. Ahí también entra la habilidad y los recursos de cada jugador.
Para que se hagan un idea, estas son las bolas que juegan en el equipo americano y el europeo:
USA
Collin Morikawa: TaylorMade TP5x
Ben Griffin: Maxfli Tour X
Harris English: Titleisy ProV1
Justin Thomas: Titleist ProV1x
Bryson DeChambeau: Titleist ProV1x Left Dash
Scottie Scheffler: Titleist ProV1
JJ Spaun: Srixon Z Star Diamond
Russell Henley: Titleist ProV1x
Cameron Young: Titleist ProV1x Prototype
Xander Schauffele: Callaway Chrome Tour Dot
Patrick Cantlay: Titleist ProV1x
Sam Burns: Callaway Chrome Tour X
EUROPA
Rory McIlroy: TaylorMade TP5
Jon Rahm: Callaway Chrome Soft X
Tommy Fleetwood: TaylorMade TP5x Pix
Tyrrell Hatton: Titleist ProV1x
Justin Rose: Titleist Pro V1 Left Dash
Viktor Hovland: Titleist ProV1
Ludvig Aberg: Titleist Pro V1x
Sepp Straka: Srixon Z-Star XV
Robert MacIntyre: Titleist ProV1
Rasmus Hojgaard: Callaway Chrome Tour X
Shane Lowry: Srixon Z-Star XV
Matthew Fitzpatrick: Titleist ProV1x



