Inicio Ryder Cup Ryder Cup 2025 El mal rato de Keegan Bradley, la conjura del himno y el...
Primera comparecencia de los capitanes de la Ryder Cup ante los periodistas en Bethpage

El mal rato de Keegan Bradley, la conjura del himno y el color salmón

Compartir
Keegan Bradley, durante su primera comparecencia en la semana de la Ryder Cup en Bethpage.
Keegan Bradley, durante su primera comparecencia en la semana de la Ryder Cup en Bethpage.

El primer sapo de la Ryder Cup se lo ha tenido que tragar Keegan Bradley. Y no ha sido fácil. La armonía, el respeto, la admiración y la sincera amistad que transmite junto a Luke Donald cada vez que comparecen juntos (este lunes ha sido exactamente igual) se ha transformado en un mal rato cuando se le ha preguntado por el dinero que cobran los jugadores estadounidenses por primera vez en esta Ryder Cup.

Hace tiempo que la PGA de América decidió incentivar a sus golfistas con un dinero que se dedicaba siempre a entidades benéficas. Cada golfista elegía la suya. Sin embargo, desde esta edición en Bethpage se le añade un estipendio personal que puede destinarse a una causa solidaria o no. Es una cuestión de cada jugador. Se le ha preguntado con guasa a Bradley por este asunto, metiendo incluso el dedo en la llaga, relacionando esta cuestión con el mayor deseo de Europa de ganar la Ryder Cup.

Bradley ha salido como ha podido del atolladero, pero no ha resultado muy convincente. Tampoco era fácil. «La PGA de America vino a verme. Querían modernizar la Ryder Cup. Los dólares para caridad no han cambiado desde 1999 y me pidieron que, en cierto modo, guiara el proceso para ponerla al día en 2025. Es parecido a lo que se hace en la Presidents. Creo que para cada uno es una decisión personal. A muchos chicos no les gusta contar qué van a hacer con su dinero, pero nosotros vamos a donar. La decisión se toma después de la Ryder, así que habrá tiempo para ocuparse de eso», explicó.

Cuando dice que nosotros lo vamos a donar no queda claro si se refiere a todos los miembros del equipo. Él desde luego lo va a hacer, aunque no le apetecía demasiado hablar del tema. «Es una decisión personal. Yo no dono a causas benéficas para publicitar lo que hacemos. Los chicos de nuestro equipo son personas increíbles y hacen muchas cosas extraordinarias con dinero para caridad y con sus fundaciones. A muchos no les gusta compartir ese tipo de información, y yo me siento igual».

Respecto a si Europa gana un primer punto porque sus jugadores no reciben dinero, Bradley, visiblemente incómodo, fue más tajante. «No me preocupa lo que haga Europa o lo que piense. Me preocupa lo que haga mi equipo. Hicimos lo mejor que pudimos, y creo que de esto saldrá mucho bien. Creo que los jugadores van a hacer muchas cosas buenas con este dinero y me parece genial», zanjó.

Realmente fue el único momento tenso de una rueda de prensa que fue sobre ruedas. Ambos capitanes se echaron flores el uno al otro. Bradley reconoció a Luke Donald que siempre lo trató con mucho respeto desde el principio, a pesar de que cuando él llego al PGA Tour en 2011 el inglés era el Número Uno del mundo. Juegan muchas veces juntos y comparten comidas, cenas y tiempo. De hecho, Donald admitió que cuando Bradley está para ganar un torneo va con él. «Sin duda, el mejor momento de esta Ryder será cuando todo acabe el domingo y pase lo que pase podamos compartir los dos una copa de vino», reconocieron ambos.

Luke Donald.
Luke Donald.

Por mucho que la relación de los dos sea excelente, ya que pasan mucho tiempo en Florida, donde son vecinos, el único objetivo es ganar y a ello van a dedicar todos sus esfuerzos. Donald explicó que el campo está preparado para hacer birdies. «Bethpage es un campo duro, pero se parece a un US Open. Hay poco rough y los greenes tienen una velocidad aceptable. Habrá que hacer birdies», desveló el inglés. Es el territorio en el que más cómodo se siente el jugador americano, tradicionalmente más fiable de 150 metros hacia abajo y mejores pateadores.

Los dos capitanes han tenido guiños significativos para motivar a sus equipos ya desde el primer día en Bethpage. Bradley, por ejemplo, los ha reunido a todos antes de salir a jugar la ronda de prácticas en el tee del 1 y se han unido en una piña con sus manos juntas en el centro mientras escuchaban el himno de Estados Unidos. «Es muy poderoso estar en ese tee del 1 sin público. Cada segundo que los chicos están juntos viviendo un momento potente, creo que los acerca más. Fue muy divertido estar allí con ellos, compartir ese momento y escuchar el himno nacional. De verdad que tenía esta visión desde hace como un año, y estar ahí viendo lo emocionados que se pusieron fue un momento muy especial para nuestro equipo», apunta.

Por su parte, aunque el equipo europeo no ha salido a jugar el campo este lunes, sí que han estado pegando bolas en la cancha de prácticas. El color del atuendo elegido para hoy ha sido el salmón. No ha sido una casualidad. Era un guiño a 1987, la primera vez que Europa como se entiende hoy ganó fuera de casa una Ryder Cup. «Creo que siempre es importante unirse en torno a algo. La historia, nuestra unidad y celebrar lo que hemos hecho en el pasado y a las leyendas que nos han precedido es realmente importante. Sí, esto será un reto difícil. No hemos estado ni cerca de ganar tres de las últimas cuatro Ryder fuera de casa. Mi trabajo es cerrar esa brecha. Ese color nos recuerda que hemos ganado bastantes veces. Hemos ganado fuera en cuatro ocasiones desde 1987 y hemos estado cerca alguna otra. Se puede hacer, ya se ha hecho y estamos aquí para intentar hacerlo otra vez», ha sentenciado.