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“Se lo debíamos a Olazábal”

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Había dos nombres en la boca de todos los jugadores de Europa nada más ganar la Ryder Cup: José María Olazábal y Seve Ballesteros. El triunfo va por ellos. Hubo mística y emoción en Medinah…

Sergio García era una de las personas más felices del mundo. Fue el primero en abrazar a Martin Kaymer después de que el alemán embocara el putt de la victoria. “La Ryder Cup me vuelve loco, no hay nada igual. Ha sido increíble. Sabíamos que lo teníamos crudo pero también estábamos convencidos de que no todo estaba acabado y había una oportunidad, que no hemos dejado pasar. Estoy contentísimo, no sólo por haber ganado sino por nuestro Capitán; José María ha hecho mucho por el golf y se merece más que nadie esta victoria. Hoy está feliz. Ha sido un placer y un orgullo poder competir para él, no sólo es un gran Capitán sino también una excelente persona, una de las mejores que he conocido”.

Sergio también tuvo un recuerdo muy sentido hacia Severiano. “Seve me ha acompañado durante mis 18 hoyos con Furyk. No habría podido ganar hoy sin su ayuda. Lo he sentido”, señaló emocionado.

El camino del triunfo el domingo lo abrió Luke Donald. El fantástico jugador inglés estaba preparado para el reto que le había diseñado su capitán. “Queríamos ganar por José María y por Seve. Salía en el primer partido y mi misión era ganar enseguida para subir la moral del equipo. Es un honor haber cumplido la misión que me encomendó el Capitán y espero que haya servido de inspiración a mis compañeros. Teníamos fama de no ser buenos en los individuales y hemos demostrado que lo sabemos hacer. Los dos últimos partidos que ganamos el sábado han sido la clave de la victoria de hoy, nos dieron el impulso que necesitábamos”, explicó.

Kaymer embocó el putt ganador. El alemán transformó en un solo gesto su concepción de la Ryder. Ayer se dio cuenta de la auténtica dimensión de esta competición. Su putt ganador comenzó con una charla nocturna con Bernhard Langer. “El sábado estuve un rato hablando con Bernhard Langer porque mi actitud no era la que se espera en una Ryder Cup. Esa conversación me ayudó mucho. Me alegro de haber ganado por Olazábal, se lo merece. Ganar un Grande es importante pero es sólo par ti; hoy me he dado cuenta de lo que significa ganar la Ryder Cup, no se puede comparar. En e 16 se me ha acercado José María y me ha dicho “Martin, necesitamos tu punto, no sé cómo pero gánalo”, y lo he conseguido”, apuntó.

El gran héroe de esta Ryder Cup se llama Ian Poulter. Ha ganado los cuatro puntos que ha jugado y tiene pleno de victorias en partidos individuales en la Ryder (cuatro de cuatro). “Es increíble, no puedo describir lo que siento ahora mismo. Anoche había un ambiente muy distendido en el Team Room, no parecía que nos sacaban cuatro puntos. No sabría explicar la razón pero estábamos todos muy relajados, muy tranquilos, incluso contamos chistes. Sabíamos que había una pequeñísima oportunidad, había que intentarlo y lo hemos conseguido. Hemos hecho historia. Todavía no me lo puedo creer. Mi Capitán me escogió y tenía que jugar bien por él, se lo debía a Olazábal, y también a Seve. José María nos dijo al principio de la semana que la Ryder Cup está hecha de recuerdos y sueños”, aseguró.

Precisamente, hablando de Poulter, Lee Westwood aprovechó ayer para proponer una curiosa iniciativa: “a partir de ahora hay que cambiar el sistema de clasificación para la Ryder Cup: nueve entran automáticamente, dos elige el Capitán, ¡y Poulter!”.

Uno de los que lideró la carga de Europa en los primeros partidos del domingo fue Rory McIlroy. El norirlandés ejerció de Número 1. “Si llego a perder mi punto jamás me lo habría perdonado. No quería decepcionar a mis 11 compañeros y al Capitán. Estoy feliz por haber aportado mi parte en la victoria de Europa”. Por la mañana el domingo, McIlroy llegaba a Medinah Country Club en un coche de la policía once minutos antes de salir a jugar; había confundido su horario de salida -11:25h contra Keegan Bradley- y no se ha dado cuenta del error hasta que, saliendo tranquilamente de su habitación, ha recibido una llamada avisándole de que debía estar en el tee del uno en 25 minutos.

La otra cara de la moneda era Estados Unidos. Davis Love III no encontraba palabras para explicar lo que había sucedido. “Me he quedado sin palabras, no puedo reaccionar. Ahora sé lo que ellos sintieron en el 99 en Brookline cuando remontamos nosotros. Todavía estoy en estado de shock. Estábamos jugando muy bien, pusimos a los mejores en los primeros partidos y a los más consistentes hacia el final, pensando que todo se decidiría en el partido de Jason Dufner”.