
Hay quien pagaría mucho, muchísimo dinero por asistir a un duelo McIlroy-Tiger Woods en los individuales del domingo. No es sencillo, puesto que ya saben que las listas y el orden de juego de los capitanes se guardan en un sobre cerrado. No es como la Presidents Cup, donde los ‘conchabeos’ están a la orden del día (ya les gustaría a las televisiones tener mano también en esto)…
En todo caso, tampoco hay que descartar que se crucen antes, en un duelo por parejas. Sea como sea, el pique está servido a tenor de los últimos acontecimientos.
El caso es que el joven Rory, con su habitual desparpajo y transparencia, vino a decir el pasado verano que le gustaría enfrentarse a Woods en la Ryder, sobre todo teniendo en cuenta que su momento de juego no era el mejor. Al parecer (aunque Tiger no ha querido confirmarlo este martes de Ryder), el Número Uno se acercó a McIlroy en Cog Hill, durante uno de los play off de la Fedex, y le susurró algo así como “ten cuidado con los que deseas…”.
En su comparecencia ante los medios se le ha recordado a Tiger que el irlandés tiene ganas de vérselas con él esta semana. La respuesta de Tiger ha sido fulminante y rotunda: “yo también”. Y cuando se le ha pedido si podía ampliar su contestación, ha declinado hacerlo mientras sonreía…
McIlroy también habló del asunto. "Antes de conocerle, piensas que es sobrehumano. Pero cuando le conoces te das cuenta de que es un tipo normal y trabaja duro en su juego para sacarle el máximo partido. Pero después de lo que le ha pasado en los últimos 18 meses… Sigue siendo un tipo fantástico y estoy seguro de que volverá a ganar como lo hacía antes. Supongo que hasta entonces, ha perdido algo del aura que tenía".
El pique está servido. En fin, insistimos en que nunca se sabe hasta qué punto es positivo y necesario despertar a la bestia. Por otro lado, tampoco es ningún secreto que Tiger no atraviesa por su mejor momento. ¿Lo va a reencontrar precisamente en la Ryder, y ante McIlroy?
El campo, desde luego, no va a facilitar las cosas ni a Tiger ni a casi ningún miembro del equipo americano. El rough está bravo. Hay que ir recto, sí o si, o prepararse para andar con la soga al cuello. Y los greenes… Pues los greenes, lógicamente, no son un prodigio de rapidez. Esto es la Ryder, y el anfitrión tiene carta blanca para preparar un escenario a su medida, siempre dentro de los límites de la deportividad.

No era extraño encontrarse con Dustin Johnson pasadas las 18,15 horas trabajando con el putter sobre el mismo green del hoyo 18…


