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Aquel examen por internet en mitad de un Mundial…

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Salva Luna explica las bondades del University Golf Program de Málaga

Se disputaba el Mundial de Sudáfrica amateur hace ya algunos años.
Había terminado la vuelta y el equipo español estaba quedando una hora después para practicar. Sin embargo, Pablo Martín Benavides pidió algo más de tiempo…

¿La razón? Tenía que hacer un examen por internet para su Universidad de Oklahoma. La anécdota la cuenta Salva Luna, entrenador nacional y responsable de la escuela de golf de la Blume, y es sólo un ejemplo de cómo se compaginan los estudios y el deporte de máximo nivel en Estados Unidos. Si Pablo hubiera estado estudiando en España, posiblemente habría tenido que tomar una decisión, o no jugaba el Mundial, o no se presentaba al examen y suspendía.

El sistema estudios/deporte en Europa está planteado de tal manera que en la mayoría de los casos obliga a tomar decisiones drásticas antes de lo estrictamente necesario. Es un lastre para la formación deportiva de los jóvenes, algo que evidentemente afecta también a su desarrollo personal, entre otras cosas porque puede producir frustraciones. Muchos golfistas amateurs muy prometedores tienen que dejar el deporte en Europa porque no pueden compaginarlo con la carrera. Empiezan por dedicarle menos tiempo a la semana a practicar, se pierden alguna competición, ven cómo otros amigos suyos que se marchan a Estados Unidos progresan y ellos se van quedando atrás y finalmente acaban por tirar la toalla con el golf.

Esta decisión prematura es que la trata de evitar el Programa Universitario de golf de alto Rendimiento, una expléndida iniciativa privada puesta en marcha en Andalucía y que cuenta con la colaboración de El Parador y la Universidad de Málaga. El objetivo es que los jóvenes puedan compatibilizar su formación académica con el golf de máximo nivel, importar el modelo americano, y de este modo conseguir que la decisión final de si dedico mi vida al deporte profesional o no, se tome cuando se terminen los estudios, instante en el que uno tiene más claro lo que quiere ser en la vida y para lo que tiene más potencial. «Se trata de una idea muy buena para España. Ahora mismo, la única salida que tienen los jóvenes europeos que despuntan en golf es marcharse a Estados Unidos para poder continuar con sus estudios universitarios. Se van allí porque tienen una beca, una gran organización y una red de competiciones muy bien estructurada y de máximo nivel. Si este modelo de Málaga lo consigue importar, se trata de algo fabuloso», asegura Salva Luna, por cuyas manos han pasado los mayores talentos golfísticos de nuestro país en los últimos años.

Luna se dedica a la formación y sabe muy bien de lo que está hablando cuando se trata de compaginar estudios y golf. «Se puede hacer en España y un ejemplo es Gonzalo Fernández-Castaño, pero claro a costa de un esfuerzo personal tremendo y sin ninguna facilidad. Gonzalo es un espejo en el que mirarse. Estaba en los equipos nacionales, pero no era el mejor, luchó por hacer las dos cosas y cuando acabó la carrera se dedicó en cuerpo y alma al golf, con la seguridad de que ya tenía algo detrás, y le está yendo de maravilla. Hablamos también de alguien muy inteligente. Si a casos así pudiéramos darles facilidades como este programa, seguramente conseguiríamos que salieran más jugadores», explica Luna.

Se trata de un asunto de mentalidad, de cómo se ven las cosas a ambos lados del Atlántico. «En Estados Unidos todo gira alrededor del deporte, algo que no ocurre en España. Aquí tienes muchas dificultades para que te cambien un examen, la fecha de entrega de un trabajo, una clase… Todo eso ha cerrado puertas a jugadores con mucho nivel y es una pena. A veces, lo que no se entiende en España son los enormes valores que enseña el deporte de alto nivel y hay que hacerlo accesible», analiza Luna.

Proyectos como el University Golf Programa de Málaga conseguirá que muchos más jugadores puedan llegar a ser profesionales en España. Salva lo explica con una claridad meridiana. «Los que ahora mismo se van becados a Estados Unidos son unos ocho jugadores, pero tenemos hasta 25 que tienen mucho nivel y carecen de esa oportunidad y es terrible que lo tengan que dejar. Con 17, 18 o 19 años aún es pronto para saber quién va a llegar y quién no, y no hay tanta diferencia entre el quinto mejor de España y el décimo. La vida da muchas vueltas. Que salgan adelante programas como éste de Málaga es muy importante para nuestro futuro», señala.

Luna no deja lugar a la duda en su análisis final de este debate abierto sobre deporte y formación. «América es el escaparate, el espejo, lo tienen muy bien montado, pero nosotros en España podemos ser igual o mejores en todos los sentidos, técnico, físico, campos, clima, estudios… Podemos crear mejores jugadores y el University Golf Program de Málaga puede ponerlo de manifiesto», afirma.