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Conmoción por Seve

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Conmoción en El Prat. Momentos de cierta confusión y profunda tristeza por el empeoramiento del estado de salud de Severiano Ballesteros. Una cruel y gélida  coincidencia: la fiesta del golf español, su Open, se tiñe de preocupación y pena por la situación de su abanderado…

Ni que decir tiene que en la caseta de entrega de tarjetas lo de menos era que Olazábal hubiera entregado otro 72, asegurando el corte y después de un final con tres birdies consecutivos. O que Jiménez (-1) se hubiera guardado una opción de ataque para el fin de semana, a pesar de un doble bogey postrero lacerante…

Ni Miguel Ángel ni José María pudieron apenas articular palabra acerca de la mala noticia. En realidad, ni siquiera han acertado a hablar de nada más, seguramente porque no tenía sentido. Destrozados, pidieron disculpas y se dieron la vuelta.

Colin Montgomerie tampoco estaba para casi nada. El escocés, último capitán europeo de la Ryder, reconocía ante los medios anglosajones que la última vez que lo vio fue con motivo del video de arenga que Severiano envió al equipo europeo del último Royal Trophy (principios de enero de 2011), y que ya acertó a vislumbrar en la mirada del gran campeón cántabro que algo no iba demasiado bien…

 Olazábal había salido a jugar hoy siendo conocedor de la noticia. Muy preocupado. Y ya ve usted, querido lector, lo que son las cosas: su reacción final para salvar el corte y seguir en la lucha, plena de genio, con esos magníficos birdies en los hoyos 6, 7 y 8 (había salido por el 10), verdaderamente llevaba la firma del maestro.