
Tiger Woods coqueteó ayer con el 59. Hubo un momento en su fabulosa segunda ronda del Bridgestone que nada importaba más en el campo.
«Yo lo notaba en el público. Percibí que la emoción subía, que estaba pasando algo», señaló Woods. Finalmente no fue posible. Tiger igualó el mejor resultado en competición de su carrera (61), pero dejó a todos con la miel en los labios. Así que hoy, unas horas después de su gran demostración, toca recordar el 59 que sí hizo el californiano. El testigo de la gesta fue su buen amigo Mark O’Meara.
Ocurrió un 4 de abril de 1997, apenas seis días antes de conquistar su primer Masters de Augusta. Fenomenal presagio. Tiger y O’Meara quedaron para jugar una vuelta de prácticas en Isleworth. Una vuelta amistosa, pero donde había en juego algo más que el orgullo. Compitieron y acabaron todos los golpes. Tiger hizo 59 golpes, 32 por los primeros nueve y 27 por los segundos, incluidos dos eagles, uno de ellos un hoyo en uno.
Jugaron el campo desde los tees de atrás, es decir, 7.179 yardas de criatura, según certificaron en aquel momento los responsables de los campos de la USGA. «Recuerdo que hice cuatro birdies en los primeros nueve y que la segunda vuelta empecé con un par y un hoyo en uno. Tampoco podré olvidar que en el camino de vuelta, O’Meara conducía el buggie y no abrió la boca», afirma Tiger.
Tiger estuvo muy cerca de una marca histórica. Y aunque todas las partes del juego se unieron con pegamento para sacar un resultado así, lo cierto es que lo que más llama la atención es el rendimiento de su putter. Tiró nada más y nada menos que 22 putts. «Indudablemente el putt estuvo muy fuerte», reconoció, pese a que trató de restarle hierro al no 59. «Lo importante es ganar torneos y hacer los menos golpes posibles. No le doy demasiadas vueltas a ese asunto», afirmó.
Woods no pudo hacer 59 golpes ayer en Firestone, pero sí hemos tenido otros jugadores que lo hicieron antes. El primero fue Al Gieberger en 1977, y después lo hicieron Chip Beck, David Duval, Paul Goydos y Stuart Appleby.
El Bridgestone Invitational sigue dando la espalda al golf español. No salen las cosas en este torneo. Precisamente, nuestro mejor representante después de 36 hoyos es Miguel Ángel Jiménez, que es quien tiene el mejor resultado en este torneo de la Armada. El malagueño consiguió ganarle al campo con una vuelta de 69 golpes y se encuentra al par total en el puesto 191, a sólo tres golpes del top ten. Por cierto, hay diez golpes de diferencia entre Tiger y el décimo puesto. Brutal.
La ventaja de siete golpes de Tiger iguala su mejor botín después de 36 hoyos. La otra vez que tuvo siete fue precisamente en Firrestone en el año 2000.
En cuanto a los otros dos españoles presentes en este WGC, Gonzalo Fernández Castaño (+4) hizo 74 golpes. El madrileño sufrió porque no pudo hacer ningún birdie en todo el día. El putt no le acompañó. Sergio García (+7) hizo 76 golpes. Un día más lo pasó mal desde el tee.


