– Rory McIlroy. Insiste en gobernar desde el trono al modo absolutista. Compartir, lo justo, que después se le ablanda a uno la mollera y el corazón. El norirlandés, además, aspira también a ser el Rey del Desierto, con dos triunfos, cuatro segundos puestos y un tercero en los diez años que suma esta particular tramo de la temporada tal y como hoy se entiende: con las tres paradas en Abu Dhabi, Qatar y Dubai. Sólo Kaymer ha ganado más veces que él (3), pero su balance de puestos en el podio es inferior (atesora dos segundos puestos y un tercero).
– Martin Kaymer ha dejado muy buenas sensaciones, más allá de la debacle de los segundos nueve hoyos en Abu Dhabi. Precisamente, en el primer torneo de la Gira dejó detalles que recordaron al Kaymer del US Open de Pinehurst. Ha rendido por encima de otros top ten mundiales como Stenson, Rose o Sergio García. Hay que contar con él para los grandes.
– Sergio García. Tendrá que ser al segundo intento, cuando inicie en dos semanas un tramo de tres torneos consecutivos en Estados Unidos (Northern Trust, Honda y WGC Cadillac), porque el primero ha resultado fallido a todas luces. Fueron 46 hoyos notables en Qatar, los primeros, y a partir de ahí demasiados cortocircuitos e impotencia para revertir la situación. Hombre de sensaciones al ciento por ciento, siempre se las arregla para acabar mostrando una versión de lujo.
– Miguel Ángel Jiménez. Siempre Miguel. Más que correcto debut en Abu Dhabi, con hoyo en uno incluido y otros apuntes de su eterno talento, y victoria en Hawaii en el Champions Tour, que no cuenta para el ranking mundial, pero que resulta más que convincente a la hora de demostrar que la maquinaria sigue engrasada a los 51. Vuelve a demostrar que se puede contar con él para lo que sea.
– La Armada, en general. Todavía no ha alcanzado ese punto de absoluta brillantez que mostrara en conjunto el año pasado, hasta junio. Demasiadas piezas que no terminan de encajar, pero transmitiendo mejores sensaciones que en la segunda mitad de 2014, con algunas puertas abiertas de par en par a expectativas más que interesantes a corto, medio y largo plazo. Entre estas últimas, las del largo plazo, sobresale indiscutiblemente el alucinante quinto puesto del amateur Jon Rahm en un torneazo del circuito americano. Entre las del corto y medio plazo habría que destacar a Alejandro Cañizares…
– Alejandro Cañizares. Parece empeñado al fin en dar el salto. Bien a una cómoda situación en el top-100 mundial, o quizá aún más alto. En conjunto, ha sido el mejor español en la Gira del Desierto. El más sólido.
– Pablo Larrazábal. Antes o después siempre asoma. Por ahora han sido apariciones puntuales. Le falta algo de consistencia todavía en este 2015. Pero apunta al alza.
– Álvaro Quirós. De menos a más en los Emiratos. Su último fin de semana en Dubai ha sido esperanzador, mostrando de nuevo buena parte de los recursos que le llevaron tan alto hasta hace tres años.
– Cabrera Bello. Un arranque frustrante el suyo, porque después de su Final de 2014 en Dubai se esperaba más. Pero el canario tiene la cabeza más estable del golf español, así que sus tropiezos siempre preocupan menos… En Qatar, además, también se dejó ver fugazmente por arriba con un vueltón ‘made in Cabrera’.
– Jorge Campillo. Ha elevado el nivel y vuelve a estar presente en todos los fines de semana, lo que no es poco para un jugador que finalizó el año 2014 ciertamente confundido y atorado.
– Jordi García Pinto. Puede estar orgulloso y satisfecho de su estreno en un tramo tan prestigioso como el de la gira por el medio oriente. Ha mostrado recursos y capacidad de adaptación. Hay madera.
– José María Olazábal. A punto de cumplir los 49 y con una extraordinaria carrera más que hecha, no desiste en el empeño de volver a sentirse campeón. ¿Será posible? Suele decirse con acierto que quien la sigue, la consigue. Y nadie la sigue más que este hombre.
– Eduardo de la Riva y Adrián Otaegui cumplieron en Qatar y se les ve muy metidos en faena. Transmiten buenas vibraciones más allá de los resultados.
– Pedro Oriol. Buen comienzo de temporada en su regreso a la primera división, aunque duele no haber podido comprobar su evolución y desarrollo en el Desierto, en campos que además podían venirle muy bien.
– Algo parecido podría decirse de Antonio Hortal y Borja Virto: hay que verlos más.
– Igual que a Carlos del Moral y Nacho Elvira, aunque ambos parecen marchar por la buena línea.
– No podemos dejarnos en el tintero la gran actuación de Pablo Martín Benavides en Sudáfrica. El malagueño jugará a partir del 26 de febrero tres semanas consecutivas, otra vez en suelo sudafricano (Joburg, Africa Open y Tshwane Open), tratando de confirmar que está de vuelta al máximo nivel.
– Y Tiger Woods… No estuvo en la Gira físicamente por primera vez en algunos años, pero sí estuvo en las comidillas de putting green y campo de prácticas. Su mala puesta en escena en Phoenix causó una gran sorpresa en la trastienda de Dubai, aunque al mismo tiempo nadie duda de que volverá a recuperar su mejor nivel. Eso sí, otra cosa es si conseguirá ‘echar la pata’ a McIlroy. Ahí hay más dudas…



