«El golf es una auténtica locura…» Fueron las palabras de un emocionado Kristoffer Reitan y se las decía casi entre lágrimas a su amigo Ángel Ayora apenas unos minutos después de ganar la Final del Challenge Tour en Alcanada.
Una frase que, sin cierto contexto, podría pasar desapercibida o no tener mayor trascendencia, pero que venía con una carga de profundidad de grandes dimensiones. La realidad es que este domingo Reitan consiguió su primera victoria profesional, un escenario absolutamente inimaginable hace apenas dos años y medio.
Situemos. 18 de mayo de 2022. Reitan se encuentra en Sancti Petri en el Challenge de España, llega después de un mal arranque de temporada con cinco cortes fallados en seis torneos y un 2021 en el que había perdido los derechos del DP World Tour sin darse ninguna opción de mantenerlos. En Cádiz, Reitan dice basta. Él, que había sido miembro del DP World Tour desde 2019, se encontraba muy perdido. El cuerpo dijo basta y la cabeza pidió parar.
Kristoffer se dio de baja del Challenge de España estando ahí mismo y a menos de 24 horas para que arrancara el torneo. Se tomó seis meses sabáticos. Necesitaba reencontrarse. La batería estaba fundida y unos problemas personales fueron la puntilla que terminaron de desequilibrar la balanza. Dejó los palos salvo para jugar en contadas ocasiones con sus amigos. Necesitaba resetear.
En 2023 fue retomando la competición poco a poco y volvió al Challenge, pero los resultados no terminaban de llegar. Su swing estaba perdido y su juego desnortado con varios cambios de entrenador incluido. Necesitaba volver a los orígenes y los reencontró hace menos de un año. Ahí apareció Denny Lucas, un entrenador estadounidense que ha trabajado entre otros con Viktor Hovland.
Con el estadounidense de Palm Beach, Kristoffer ha vuelto a sus orígenes recuperando el swing que le hizo brillar seis años atrás. El noruego se plantaba en Mallorca con un segundo y un tercer puesto en la mochila. Poco a poco se ha ido reencontrando hasta que los astros se alinearon esta misma semana. Necesitaba un cuarto puesto para volver a la primera división tres años después y se encontró con su primera victoria como profesional… Pues sí Kristoffer, el golf es una auténtica locura, bendita locura.



