Inicio Sergio no sobrevivió a la embestida de McIlroy

Sergio no sobrevivió a la embestida de McIlroy

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Rory McIlroy remonta a Sergio, se impone en el Bridgestone Invitational y conquista el Número 1 del mundo

Tampoco pudo ser al segundo intento. Sergio García (-13), más irregular que en jornadas precedentes, cayó ante un gran Rory McIlroy (-15), que estrena su palmarés triunfador en los World Golf Championship con esta victoria en el Bridgestone Invitational, que además lo catapulta hasta el Número 1 del mundo.

La situación, qué duda cabe, no era la del Royal Liverpool. Esta del Firestone resulta más dolorosa porque Sergio salía de líder. Pero el plan martirizante del joven norirlandés salió a pedir de boca. A saber: un arranque avasallador (cuatro birdies por los primeros cinco hoyos), una contención serena cuando se frenó la inercia… Y hasta buena suerte con todos y cada uno de los rebotes de su bola cada vez que fallaba la calle después de pegar el drive con todo el alma. Genio, acierto, capacidad, arrojo, despliegue de recursos y hasta buena suerte. El veneno de la picadura era mortal y Sergio buscaba en su bolsa y no hallaba el antídoto.

Ante la avalancha de birdies sólo cabía responder de dos maneras para mantenerse en la lucha. Una: con birdies. Dos: con el chubasquero bien puesto, aguantando estoico el chaparrón y sin perder los nervios.

La primera opción no era viable porque Sergio marchaba de entrada con el freno de mano puesto. Desde el tee apenas sufría, pero ni los hierros ni el putt conservaban la dinamita de jornadas anteriores. Así que el español se aferró a la segunda. Pudo hacerlo, que no es poco. De hecho, es en este tipo de escenarios grises, a las duras, donde se vislumbra con mayor nitidez la nueva y mejorada versión de Sergio García.  

A partir de aquí comienza el segundo capítulo de la jornada, decisivo a la postre. El de Borriol fue rehaciéndose y llegó a crear su momento: birdie en el hoyo 9 y dos buenas opciones en el 10 y el 11 que no pudo aprovechar desde tres metros, la primera, y dos y medio, la segunda. Incluso, puestos a lamentar, podríamos añadir a la serie el mejor putt que tiró Sergio en toda la ronda, el del 13, desde algo más de diez metros, que a punto estuvo de entrar…

A toro pasado, desde el punto de vista del jugador español y estudiando el conjunto de la vuelta, pueden marcarse tres momento claves con el manual en la mano, que explican su resultado de 71 final (Rory hizo 66 golpes). El primero, un putt para birdie de metro y medio en el hoyo 2, par 5, porque de haberlo embocado se habría amortiguado en parte la embestida inicial de Rory. El segundo, el citado putt de dos metros y medio en el 11, que hubiera mantenido las tablas en el liderato cuando Sergio venía jugando mejor. Y un tercero: otro putt de dos metros en el 17 que, de embocarlo, aún habría creado incertidumbre en su rival y apretado la situación.

Igual que ocurriera en Hoylake, un error de Sergio en el hoyo 15, también en un par 3, despejó el panorama de McIlroy. Y del mismo modo puede asegurarse que el español terminó cayendo con las botas puestas, allí como aquí, fabricándose en este caso opciones de birdie después de dos malas salidas (hoyos 16 y 17).

Podemos darle las vueltas que queramos y llegaremos a la msma conclusión. McIlroy ha sido el mejor en Akron. Ha ganado el mejor y su deslumbrante doblete (British-Bridgestone) coincide con el inquietante momento de Tiger Woods, lacerado por las lesiones.

Errores puntuales en momentos críticos, aciertos geniales y oportunos, virtudes y evidentes debilidades…  Rory parece hoy de otro planeta, y Sergio, de nuevo segundo, sigue cocinando a fuego lento el momento de gloria suprema. El espectáculo de su empeño por derribar la última puerta cada vez resulta más fascinante, precisamente porque él no es un coloso que todo lo puede, dueño y señor de cada pulsación.

Resultados finales