Jordi García Pinto (-8) sigue pasando pruebas con aparente soltura, aunque a veces la procesión vaya por dentro. Hoy no ha conseguido ganarle al campo, pero sí remontar por los segundos nueve hoyos un día que podía haberse torcido más de la cuenta. Hoy, además, salía a jugar por primera vez en un torneo de alta competición con un crack mundial. En este caso, Martin Kaymer, actual ganador del US Open, sin ir más lejos.
El gerundense ha notado algunas mariposas más de las habituales en el estómago. Y lo reconocía sin problemas. Poco a poco, los nervios del principio fueron amainando. La actitud de Kaymer también ayudó en este sentido, porque ambos fueron hablando en algunos momentos de la vuelta, hasta el punto que Jordi ha quedado gratamente impresionado con el alemán. Hablaron, por ejemplo, de la Ryder, evento en el que el alemán ya ha hecho historia embocando aquel putt en el 18 de Medinah… Y de más asuntos. Golf y lo que no es golf. Tiene su mérito, teniendo en cuenta que Kaymer no iba haciendo hoy demasiados birdies, hasta el punto de firmar una vuelta de 73 golpes.
-Un doble bogey de Jorge Campillo en el hoyo 13 terminaba de arruinar sus opciones en la tercera vuelta. Además, la aventura del extremeño en este hoyo por el desierto fue de lo más peculiar. De nuevo, rompiendo moldes. Su tiro de salida pegó ligeramente en la rama de una palmera y se marchó por la izquierda, avanzando bastantes metros, pero muy desviada. Fue a reposar detrás del único árbol que había en muchos metros a la redonda, cerca del fuera de límites que está marcado en el rough del fairway del hoyo 8… No podía jugar la bola de ninguna manera, pegada como estaba al tronco, así que tuvo que sacar el putter y moverla no más de diez metros precisamente hacia la calle del 8. Casi entre risas (lo que demuestra el sentido del humor de este jugador) comentaba: «ha sido un putt tenso». Porque en efecto no podía llegar hasta el rough y entrar en el fuera de límites. Desde la arena del desierto que limita trató de cazar el green del 13, pero se quedó un poco corto, en un camino. Desde allí, dropaje sin penalidad, pero sobre la arena de nuevo, por lo que el huevo frito estaba asegurado… Todo un poema que finalizaba con el ‘7’ en su tarjeta.
–Alejandro Cañizares (-6) no ha hecho tanto ruido esta semana como en Abu Dhabi y Qatar, plazas en las que fue el mejor español. Pero ahí está, y mañana no se puede descartar que rompa el campo, ya que hoy al fin le ha cogido el ritmo a los grenees, llegando a sumar hasta siete birdies.
-Ni todo un Número Uno metido en su burbuja está a salvo de ciertos cortocircuitos que provoca este deporte. Rory McIlroy venía destrozando el Emirates Golf Club, con cinco birdies y sin errores por los nueve primeros hoyos, sin duda la mitad más complicada de este Majlis course. Pero en el hoyo 10, par 5, cuando el sexto birdie parecía cantado, el norrilandés erraba un putt muy, muy corto (no más de dos palmos) y a partir de ahí todo cambiaba. El suceso lo sacó de juego, según confesaba el propio jugador.



