
Algo así debió pensar Henrik Stenson la segunda semana de marzo de este año. Se jugaba el WGC Cadillac Championship en Doral. Allí estaban los mejores del mundo. Sin embargo, el sueco, acostumbrado a no perderse ninguna de las grandes citas cada temporada, no tenía entrada. Él estaba en Puerto Rico, una cita menor del circuito americano.
Su particular travesía por el desierto se había cobrado un impuesto muy caro. Aquella semana algo hizo ‘clic’ en su cabeza. Es cierto que ya había ganado a finales de 2012 en el Circuito Europeo (Open de Sudáfrica), pero el cambio debía ser más profundo. Stenson quería volver a ser importante en las grandes citas. Y se puso manos a la obra.
Primero tuvo que pelear duro para meterse en el Masters, una cita de la que estaba absolutamente fuera apenas seis meses antes, cuando era el 124º del mundo. Dicho y hecho. Acabó octavo en el Arnold Palmer y segundo en el Shell Houston Open y billete a Augusta en el bolsillo. Algo ya estaba cambiando.
Llegó el Masters y firmó una actuación más que notable. Acabó decimooctavo. A partir de ahí, ha sido protagonista y cada una de las grandes citas de la temporada. En el The Players fue quinto, en el US Open 21º y sus tres últimas semanas han sido para enmarcar: 10º en el BMW International Open, 3º en el Open de Escocia y 2º en el Open Championship.
Stenson se ha vuelto a instalar en la planta de arriba de la ‘casa’ del golf. En el Bridgestone ha empezado segundo, a un golpe de Webb Simpson, sin cometer ningún bogey en Firestone. Sólo Keegan Bradley, defensor del título, entregó una tarjeta limpia como el sueco. Stenson es ya el 19º del mundo, y todo apunta a que muy pronto lo veremos nuevamente merodeando el top ten. Veremos si es con algún gran trofeo en sus vitrinas.
– La primera ronda del WGC Bridgestone Invitational supuso un particular homenaje al caddie, una figura tan importante como en muchas ocasiones olvidada. Webb Simpson, el flamante líder, está jugando por primera vez en Firestone. El año pasado decidió no participar porque el torneo coincidió con el nacimiento de su hija Willow. Enfrentarse por primera vez a un campo siempre tiene desventajas respecto a tus rivales, sin embargo Simpson no lo ha notado. ¿Por qué? Su caddie: Paul Tesori. Se conoce Firestone como la palma de su mano. Es un ‘veterano de guerra’. Aquí ha estado antes con la bolsa de Jerry Kelly y Vijay Singh, casi nada. Horas en el campo ha echado como el que más. «Ha sido muy fácil, yo sólo he hecho lo que me iba diciendo Paul. Tienes que apuntar ahí, con un golpe así y con este palo. Me ha ido guiando de forma espectacular durante todo el día», explicaba Simpson tras la ronda.
– Y siguiendo con este homenaje al caddie. Uno que no suele acordarse demasiado de ellos. Tiger Woods aseguró que una de las claves de su buena vuelta de ayer (66 golpes) fue la inestimable colaboración de Joey LaCava a la hora de leer el viento, tanto la dirección como la intensidad.


