
Otra gran competición y otro dropaje polémico. Ocurrió en el hoyo 15 del duelo de fourball que enfrentaba a Carlota Ciganda y Suzann Pettersen contra Stacy Lewis y Lexi Thompson. Las dos europeas se van de salida al obstáculo de agua lateral. Pettersen levanta la bola y Carlota decide dropar.
El partido va empate y las americanas se las prometen muy felices en este hoyo, pero la española consigue empatar con un golpazo espléndido tras el dropaje y un magnífico putt desde el collarín de green de unos cinco metros. “Severiana”, le gritan. El dropaje, no obstante, trae cola. Les contamos la historia con la ayuda del árbitro de la Federación Española de Golf, Pablo Mansilla.
El dropaje de Carlota, asistido por un árbitro, es incorrecto. “Con obstáculo lateral hay cuatro opciones para dropar: pegar el golpe desde el mismo lugar que antes, calcular el punto de entrada de la bola y en línea a la bandera retroceder todo lo que se crea conveniente, calcular el punto de entrada y dropar la bola a dos palos sin ganar distancia o calcular el punto equidistante al otro lado del obstáculo y dropar a dos palos sin ganar distancia. Se optó por la cuarta fórmula y se hizo mal, ya que después de calcular el punto equidistante no se dropó dos palos, sino que se fue hacia atrás todo lo que quiso. Por decirlo de algún modo se mezclaron dos dropajes, algo que pasa a veces, aunque sea una equivocación”, explica con claridad meridiana Mansilla.
Sin embargo, lo más curioso es que las principales quejas de las americanas no vienen porque el dropaje fuera incorrecto sino por el tiempo que se invirtió y porque el árbitro calculó la distancia en alto.
En cuanto al tiempo, el ‘ruling’ tardó 27 minutos, algo absolutamente anormal. “Es cierto que es mucho tiempo, pero no sé por qué se produjo ese retraso”, señala Mansilla. En cualquier caso, las americanas poco pueden hacer salvo lamentarse al considerar que sacaron de ritmo a Lewis y Thompson, ya que una vez un árbitro está haciendo un ‘ruling’, hay que esperar a que termine.
La otra queja de Meg Mallon se refiere a que el árbitro, láser en mano, dijo en alto la distancia a la que estaba la bola de Carlota al calcular el punto equidistante al otro lado del agua para hacer el dropaje. Se supone que se trata de una ayuda externa a la jugadora. Sin embargo, Mansilla asegura que “la distancia es un dato que el árbitro puede hacer público perfectamente. Ahí no hay ninguna irregularidad”, señala.
Así las cosas, la Solheim nos ha deparado otro dropaje polémico esta temporada, avivado por el hecho de que el árbitro que iba en el partido era europeo, aunque después contó con la supervisión del árbitro jefe. Sea como fuere, poco o nada puede hacer el equipo norteamericano salvo lamentarse. Cuando un árbitro hace un ‘ruling’ su decisión va a misa y no hay nada que discutir ni reclamar, aunque claramente se haya equivocado.


