
Intensa y disputadísima segunda sesión de foursomes, la del sábado por la mañana, en esta 19º edición de la Solheim Cup. El parcial ha sido de 2-2 y, aunque Estados Unidos sigue dominando con claridad (8-4) el marcador que de verdad importa, lo cierto es que al menos el equipo europeo ha frenado la hemorragia y abre las puertas a la esperanza.
No hace falta señalar que las de Suzann Pettersen necesitan una victoria parcial en los fourballs de hoy por la tarde, sea como sea y por la diferencia que sea, para de verdad confirmar el cambio de tendencia y llegar a los individuales del domingo con opciones de retener el trofeo en sus vitrinas (recordemos que a Europa le bastaría con un empate a 14 puntos para, en efecto, retenerlo, tal y como ocurrió hace un año en Finca Cortesín). Por el contrario, un triunfo de las de Stacy Lewis en esta sesión vespertina, fuera cual fuera también la ventaja, dejaría a la escuadra continental al borde del abismo, por no decir tocada y hundida.
Esta sesión matutina de foursomes ha quedado claramente dividida en dos partes. Por un lado, los dos primeros partidos que enfrentaban a Ciganda y Pedersen frente a Corpuz y Korda (1 arriba para las estadounidenses), así como a Hull y Henseleit frente a Ewing y Kupcho (1 arriba para las europeas), en los que ha primado la igualdad y, de hecho, se han resuelto en el hoyo 18 del Robert Trent Jones Golf Club. El partido de la española ha tenido un final trágico para los intereses europeos, puesto que Ciganda y Pedersen han mandado durante la primera mitad, con una ventaja tempranera de dos arriba, para caer después ante el poderío de la Número Uno del mundo, Nelly Korda, muy bien secundada por Allisen Corpuz.
Maticemos: Korda y Corpuz han hecho lo suyo, han remado con determinación y nunca le han perdido la cara a un duelo que la pareja hispano danesa dominaba por momentos, pero el caprichoso azar también se ponía de su parte de un modo ciertamente increíble en el hoyo 14, par 5. Llegaban a ese punto con el partido ya empatado cuando un disparo horroroso de Corpuz, con una madera de calle y tratando de llevar la bola de dos a green, levantaba la bola apenas dos metros del suelo y, por esas cosas que tienen la vida y el golf, en vez de ir a parar al agua, encontraba un camino inexplicable hacia la bandera, trotando y trotando casi sin control, para ir a parar a unos metros de la bandera…
En fin, de todos modos, mal harían Ciganda y Pedersen en echarle la culpa sólo al empedrado. Lo cierto es que todavía tenían margen de sacar al menos medio punto y fueron los errores propios, sobre todo en los greenes, los que lo imposibilitaron, más que la pura y arbitraria acción del azar.
En el otro duelo igualado la alemana Esther Henseleit se redimía justo al final, pegando un tirazo en el 18 desde unos ochenta metros para dejar dado el birdie a la pareja azul y salvar así un punto entero que puede resultar decisivo. La alemana, además, ya había cogido varios hoyos antes las riendas del dúo, tomando el relevo de una Hull que había brillado por la primera mitad del recorrido, pero que sigue mostrándose algo irregular o no del todo fiable en los momentos en los que siempre hay que esperar lo mejor de una gran estrella. Cualquier cosa es posible con Hull, ya se sabe.
Los otros dos partidos han tenido menos emoción en el tramo final, aunque también dejan consideraciones interesantes. Por un lado, Lexi Thompson y Lauren Coughlin han ido apretando la soga poco a poco, paso a paso, hoyo a hoyo, a Maja Stark y Georgia Hall (4y3 para las estadounidenses). Sin prisas, pero de manera inexorable, sin alternativa alguna en el marcador y, eso sí, con un final más que brillante en esta modalidad de golpe alterno, haciendo hasta cuatro birdies en los últimos cinco hoyos que han disputado. Esta Thompson disfrutona y liberada, tras anunciar su retirada a finales de año, quiere disputarle a Korda el cartel de líder, según parece. Por otro lado, a Hall sólo le quedan los fourballs de esta tarde para transformar esa imagen algo mustia y encogida que está dejando…
En el último partido, Anna Nordqvist y Celine Boutier ganaban sin apuros por 4y3 a Lilia Vu y una Sarah Schmelzel que ha sufrido lo que no está en los escritos después de errar un buen manojo de putts cortos en el primer tercio del recorrido. La novata ya sabe lo que es llegar y besar el santo, justo lo que hizo el viernes con un despliegue sobresaliente de juego, o pagar el precio de la presión cuando las cosas no van rodadas. Nordqvist ha sido hasta ahora el clavo ardiendo al que se agarra Europa, pero ella sola no puede aguantar el peso de toda una Solheim. Esta tarde, en los fourballs, debería ser la hora de Ciganda, Hull y Boutier. La francesa, todo hay que decirlo, está jugando mucho mejor que hace un año en Finca Cortesín, pero todavía puede dar uno o dos pasos más al frente. Es urgente y, a estas alturas, imprescindible.


