Las parejas de la Solheim Cup, al igual que sucede en la Ryder, suelen ser el secreto mejor guardado por parte de las capitanas. Es algo así como el cuaderno rojo del vestuario. Se puede intuir, se puede oler, pero no conseguirás que nadie te lo confirme al ciento por ciento.
Carin Koch, la capitana de Europa, negó hasta en tres ocasiones la mayor. Y lo hizo con habilidad. «Si me quieres sacar las parejas, vas mal, no te lo voy a decir», respondió entre risas a la tercera vez que de una manera más o menos sibilina se le trató de sonsacar. No hubo manera.
Sea como fuere, Tengolf puede arrojar algo de luz en la materia. Muchas veces, funciona mejor el análisis inverso. Es decir, descartar aquellas parejas que no irán juntas. En este sentido, y en los que más afecta al golf español, podemos adelantar que Carlota Ciganda y Azahara Muñoz no jugarán juntas en el foursome. La navarra y la malagueña querían, pero se ha descartado por estrategia. Ha sido una decisión tomada de común acuerdo dentro del vestuario. Por unanimidad. ¿Por qué? La razón tiene mucho que ver con la madre naturaleza.
La lluvia que ha caído en las últimas horas sobre el recorrido St. Leon-Rot, sede alemana de esta Solheim Cup a una hora de Frankfurt, ha hecho que el rough esté especialmente duro y penalizador. Es decir, hay que estar muy fina desde el tee y tener mucha potencia para sacarla del rough. Con estos argumentos, la pareja Azahara-Carlota no es la mejor. Carlota no es un seguro de vida cazando calles y Azahara tendría muchos problemas para sacarla del rough. Así las cosas, descarten desde ya un foursome español en esta Solheim Cup.
Dicho esto, no significa que Azahara y Carlota no vayan a jugar juntas, al contrario. Koch es consciente de la química que desprenden las españolas cuando forman pareja y no está dispuesta a desperdiciarla así como así. Lo normal es que la malagueña y la navarra jueguen juntas al menos un fourball, tal y como hicieron hace dos años en Colorado. Jugaron un punto y lo ganaron ante Angela Stanford y Gerina Piller.
Otra jugadora que no tiene muy claro jugar los foursomes, al menos los dos, es Caroline Hedwall. La heorína de la Solheim Cup hace dos años no atraviesa su mejor momento y con este rough no está claro que vaya a jugar todos los puntos. Como quiera que hace dos años jugó los cuatro por parejas con Anna Nordqvist, aquí es donde entra la opción de que Azahara juegue al menos un foursome con Nordqvist. Hoy han entrenado juntas trece hoyos, hasta que han decidido dejarlo por la lluvia.
Mucho ojo al factor Carlota en esta Solheim. Le gusta el campo y se ajusta a sus condiciones, ya que está muy largo. No hay que olvidar que hace dos años ganó los tres puntos que disputó, los dos fourballs y el individual, así que al menos jugará estos tres puntos. Si jugara el foursome lo haría junto a una golfista potente, que pueda como ella sacarla del rough. Serían los casos de Suzann Pettersen, Caroline Hedwall o Charley Hull, por poner tres ejemplos. En este sentido, Carlota ha entrenado hoy con Pettersen, con quien ya jugó un fourball hace dos años y lo ganaron.
Las nacionalidades ayudan mucho a la hora de establecer parejas. En este sentido, apuesten por la dupla francesa Icher-Nocera para el foursome, mientras que bien podríamos ver en el fourball a Sandra Gal y Caroline Masson.
Koch parece tener las ideas bastante claras. Asegura que ha mantenido más de una charla con Paul McGinley para tratar de aprender de su método, tan aplaudido por jugadores y expertos tras la exitosa Ryder de Gleneagles. Koch es también analítica, aunque asegura que la clave del vestuario europeo es la alegría. «Tengo que mantener las riendas firmes para que no se nos vaya de las manos porque muchas veces estamos en el límite entre pasárnoslo muy bien y darnos cuenta de que es la Solheim y tenemos que estar concentradas», señala.
Este jueves podríamos tener algo más de luz sobre las parejas… o no. Ya veremos. El mal tiempo es protagonista esta semana. Hoy ha llovido mucho sobre el recorrido de la Solheim y apenas se ha podido entrenar algo en las primeras horas. Veremos qué pasa. Algunas voces incluso ponen en duda que el campo se vaya a abrir en todo el día. Una mala noticia para las jugadoras, pero sobre todo para el público, que de momento se deja ver de manera tímida en el campo.



