Inicio Grandes Circuitos DeChambeau no pasa del tee de rojas… y aún así hace birdie
El estadounidense pegó un golpe que no se ve normalmente en el mundo profesional

DeChambeau no pasa del tee de rojas… y aún así hace birdie

Compartir

Bryson DeChambeau ha protagonizado la anécdota del día en la primera jornada del LIV Golf Adelaide. Ha protagonizado un golpe que no se suele ver en el golf profesional. Concretamente, ha pegado un topazo desde el tee de salida en el hoyo 10, par 5, y casi no ha pasado del tee de rojas. Eso sí, después ha hecho birdie. Su segundo golpe ha sido extraordinario, botando prácticamente en la bandera.

DeChambeau se quedaba perplejo después de pegar su primer golpe y comenzó a examinar la cara del palo por si pudiera haber sido un problema del material. Nada de eso.

Bryson no dudó en tomárselo con buen sentido del humor. «La línea era perfecta, directo hacia la zona del tee, rebotó en el camino de carritos… Se me quedó una buena marca en la bola. Algún chaval tiene por ahí una bola con una marca guapa. Luego pegué una madera 3 perfecta de 287 yardas, a unos ocho metros, y dos putts para birdie. ¿Qué más quieres?», explicaba.

DeChambeau señaló que no es la primera vez que le ocurre, aunque quizá sí de esta manera. «La última vez que hice eso fue en THE PLAYERS de 2021, desde el tee del 4… y me costó THE PLAYERS. Me ha pasado antes. Aquel golpe fue más que le pegué muy fina. Simplemente pegué demasiado hacia abajo. Esta vez la pegué muy bien. Fue un golpe perfecto directo a la zona del tee. Fue increíble. Tengo que asegurarme de no pegarlo con un ángulo de ataque demasiado negativo la próxima vez», apuntó.

Respecto a su liderato y al plan para los próximos tres días, el estadounidense afirmó lo siguiente: «Va a ser todo paciencia los próximos días, los próximos tres días. Un ejemplo: en el 9 pegué un gran drive, un gran segundo golpe y el viento empezó a empujar la bola hacia la derecha y se metió en una especie de hueco de árboles. Pensé: “No me merezco eso”. Pero pasa. Luego, en el siguiente hoyo, pego un topazo con el drive, y es como: “¿Qué está pasando?”. Siento que estoy jugando genial tirando 3 o 4 bajo par. No sé, fue una cosa rara. Pero sigues con paciencia y empiezas a ejecutar golpes como en el 11, donde otros años me había ido a la derecha y simplemente siendo un poco más paciente y diciendo: “Vale, aquí tengo que jugarla más baja y hacerla correr hasta la bandera”, esas decisiones marcan la diferencia cuando juegas campos duros».