Cuántas y cuántas veces se ha descubierto a sí mismo pidiéndole a la bola que suba, que baje, derecha, izquierda, un poco más, vuela… Y cuántas veces ha tratado de moverla, ya no sólo con la cabeza, sino con el cuerpo.
Sí, ya saben a lo que nos referimos, cuando mueven la cabeza hacia la izquierda, o el cuerpo, tratando de que la bola le haga caso. Se habrán dado cuenta de que rara vez consiguen su objetivo porque ella prefiere ir a lo suyo. Sin embargo, en este golpe que ha pegado hoy Sergio García en Tailandia, durante la segunda vuelta, la pelota sí ha sido obediente. Así se teledirige una bola.


