«Oye tú, Win cómo hizo eso de desenroscar el tornillo del mástil de la bandera del 18 en el Open de España antes de que Ángel Hidalgo metiera el putt para ganar. Hay que ser crack. Es que fue embocar y ya tenía el trapo en la mano, muy pro, ¿eh?», relata David Morago apenas unos segundos después de confirmarse la victoria de su player Nacho Elvira en el Dubai Invitational. Para los menos iniciados, Win es Gonzalo Vicente, el caddie de Ángel, y se refiere a su victoria en el Club de Campo Villa de Madrid tras el desempate con Jon Rahm.
A Morago no le cabe la sonrisa en la cara. Su abrazo con Nacho Elvira instantes después de ganar es de los buenos, de los que se dan dos compañeros de trabajo después de conseguir un gran éxito juntos, pero también de los que se dan dos amigos. David es mucho más que un caddie. Sabe de golf una barbaridad, lo transmite bien y consigue destensar cuando las cosas vienen torcidas. Como después del 10, cuando el segundo golpe de Nacho ha terminado en el agua y le ha dicho: «vamos allá, a seguir, que queda mucho». Habla, pero no abruma y realiza un gran trabajo con las estadísticas que no se ve.
David comentaba lo de Win mientras, con mucho esfuerzo, intentaba quitar el tornillo de la bandera del 18 para guardarse el trapo para siempre. Su trapo. Tampoco se lo estaban poniendo fácil Juan Ochoa, Raúl Quirós, Borja Navarro, Job Sugranys, Ángel Ayora o David Puig, que acudieron raudos al green para bañarlo en agua y coca cola… «No, hombre, coca cola no…», rogaba partido de risa David. El autor de la broma, obviamente, sólo podía ser Raúl.
Morago ha conseguido su segunda victoria con Nacho Elvira y, sobre todo, se ha salido con la suya. A principios de 2025 le confesó a sus padres: «Nacho no ha alcanzado todavía su techo como jugador». Ahí lo tiene ahora, con la mejor victoria de su carrera, después de enlazar tres Finales de Dubai consecutivas y haber logrado su mejor puesto en el ranking del circuito europeo sin mediar una victoria de por medio. Eso es crecimiento. Veremos cuál es el próximo listón que superar.
Eso sí, no hay que descartar que por el camino al bueno de David le acabe dando una arritmia. Así lo confiesa divertido. Aquí les dejamos sus primeras palabras a Ten Golf nada más lograr la victoria y destilando todavía un dulzón olor a Coca Cola.


