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Momentos grabados a fuego (II)

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Por Alejandro Rodríguez

En los jardines del palacio de verano de Mohammed VI andaba yo buscando al compañero de partido de Álvaro Velasco. Ni rastro. No puede ser. Chequeo la hojita con el orden de salida del día, un papelito que es para el periodista como la salud, sólo te acuerdas de él cuando no lo tienes. ¡Ajá! Ya tenía el nombre, ahora sólo faltaba encontrarlo en el campo…

El caso es que no había demasiada gente en el extraordinario recorrido de Agadir. No debía ser difícil dar con él. ¡Eureka! Lo encontré. Estaba unos cuarenta metros a la derecha de la calle del hoyo que le tocaba jugar. Ahí nada menos había ido a parar su drive de salida. Era Nick Dougherty. En aquel momento no era más que una anecdótica escapada. Monumental, pero anecdótica. Fueron pasando los hoyos y aquello no se enderezaba. Sus pares sabían a birdie y sus bogeys a pares.

Un mal día, una mala semana, la puede tener cualquiera. Mucho más un tipo que tiene a sus espaldas tres títulos del Circuito Europeo, el último el BMW de Múnich de 2009. Con esta idea en la cabeza, sin darle mayor importancia, dejé el lunes el aeropuerto de Casablanca rumbo a la península.

Pero no. El tiempo ha demostrado que aquello que me tocó ver en primavera no era una simple anécdota. Era un síntoma. El inglés estaba, y está, en un agujero negro. Un corte en toda la temporada. 10.600 euros de ganancias. Puesto 268º de la Race to Dubai. Tiene que ir a la Escuela y no consigue la tarjeta. No pasa el corte en la final del PGA de Catalunya…

Dougherty busca nuevas sensaciones y decide abandonar IMG, a pesar de que la gigantesca multinacional ha puesto encima de su mesa una jugosa renovación como muestra de lealtad. El inglés quiere cambiar. Es de los que menos problemas tendrá en 2012 de los que están como él. Tendrá un buen puñado de invitaciones. Es un jugador con pedigrí. Eso sí, se la jugará a una carta cada semana.

Y lo más grande de todo, una de las claves que define este deporte, es que no se extrañen si el año que viene volvemos a estar aquí, escribiendo en este mismo rincón, hablando sobre la gran victoria de Dougherty en 2012 que le permitió salir de su agujero negro.

Momentos grabados a fuego (I)