
Por David Durán
¿Qué momento no quedó grabado a fuego el 7 de mayo, después de que Severiano Ballesteros falleciera horas antes del amanecer?…
Me gustaría rescatar estos dos, tal y como los 'vomité' desde la sala de prensa de El Prat, donde se disputaba el Open de España mientras Seve se marchaba.
Pero desde un punto de vista más personal, recuerdo también con absoluta claridad y nitidez cómo lamenté un suceso acaecido un año antes. Lo lamenté mientras iba sentado en el microbús que me llevaba desde un hotel de Tarrasa hasta El Prat a eso de las 6,30 de la mañana de aquel triste sábado.
El 17 de febrero de 2010 Severiano acudió al Foro MARCA (que desde entonces se llamaría Foro MARCA-Ballesteros). Yo era uno más del público presente, gentilmente invitado por Gerardo Riquelme, redactor jefe del diario deportivo que había sido mi casa durante dos décadas. Y allí, una compañera encargada de la organización del evento, Sofía Martín, me dijo:
“Si tanta ilusión te hace, ahora te paso ahí, a una salita, y te presento a Severiano. Al menos le puedes saludar, y a lo mejor hasta le puedes contar lo que estáis haciendo, vuestra página, lo de Tengolf…”.
Mi respuesta: "no, déjalo, muchas gracias, no te preocupes". Anduve estúpido y torpe.
Porque en realidad, lo que a mí me hubiera apetecido es hacerme una foto con el genio cántabro. Una simple foto de 'fan', más allá de cualquier consideración profesional. Sólo por el simple (y vacuo, es cierto) placer de verme posando junto a él.


