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Phil Mickelson, salpicado de nuevo por un problema legal

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Phil Mickelson © Golffile | Ken Murray
Phil Mickelson © Golffile | Ken Murray

Hace siete años, Phil Mickelson se vio envuelto en un serio problema legal. Siguiendo el consejo de Billy Walters, un amigo suyo de Las Vegas, compró 2,4 millones de dólares en acciones de Dean Foods, una compañía de productos lácteos. Y en apenas una semana se embolsó 931.000 dólares con esta operación. Pero la justicia se cruzó en su camino.

Los investigadores federales descubrieron un fraude perpetrado por Walters y quien había sido su fuente de información, Tom Davis, por aquel entonces presidente de Dean Foods. Ambos terminaron en la cárcel. Mickelson devolvió 1,03 millones, el dinero que había ganado más los intereses, y no fue acusado de ningún delito tras asegurar que desconocía el fraude.

Hasta cuatro años después no habló del asunto en público, dejando claro que tenía que “ser más responsable” de las personas con las que se relacionaba. “En el futuro haré el mayor esfuerzo posible para asegurarme de representar a mi familia, mis empresas y a mí mismo de la manera que quiero y merecemos”.

Ahora, Mickelson y su familia se han visto salpicados de nuevo por el escándalo. Como otros muchos estadounidenses, Phil y su mujer, Amy, contrataron los servicios de la compañía The Key Worldwide, dirigida por William Singer, de consultoría universitaria, con el objetivo de ayudar a sus tres hijos a encontrar la mejor universidad para su formación.

La hija mayor de Mickelson, Amanda, de 19 años, es estudiante de segundo año en Brown. Sus otros dos hijos, Sophia, de 17 años, y Evan, de 15, asisten a la escuela de secundaria en California. La web de la empresa de Singer, en Newport Beach, asegura que en 20 años ha asesorado a más de 90.000 clientes, entre los que están los Mickelson.

Ayer, después de la primera ronda del THE PLAYERS, Mickelson tuvo que salir al paso para explicar su relación con Singer, que el pasado martes fue declarado culpable de extorsión, conspiración y otros cargos federales en un serio escándalo de admisión a las universidades que ha sacudido e implicado a varias familias adineradas de todo el país.

“Junto con otras miles de familias, contratamos a su compañía para ayudarnos y guiarnos en los procesos de solicitud de la universidad”, dijo Phil. “Probablemente estamos más sorprendidos que nadie y hemos estado lidiando con este asunto en los últimos días”, añadió.

Como ocurrió con el escándalo de Dean Foods, Mickelson se considera una víctima inocente. No hay al parecer nada en la documentación intervenida que sugiera que los Mickelson sean otra cosa que personas sin culpa alguna en los delitos, que sólo intentaban hacer lo mejor pasa su familia. Pero un nuevo problema legal ha vuelto a poner al bueno de Phil en una situación desagradable…