Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2019 “Tras el golpe del hoyo 8 ya no fui el mismo jugador”

“Tras el golpe del hoyo 8 ya no fui el mismo jugador”

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La vuelta de 70 golpes de Jon Rahm este viernes en Augusta ha tenido definitivamente mucho mérito. No sólo ha sido capaz de lidiar con la mejor versión de Tiger Woods, esa que es capaz de engullir a cualquier rival que tenga cerca, sino que ha tenido que reponerse a uno de esos golpes que muchos golfistas califican como el ‘innombrable’.

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Sucedió en el hoyo 8, en mitad de la calle. Jon había pegado una gran salida y se había dejado una oportunidad razonable de alcanzar el green. Necesitaba, eso sí, un golpe muy poderoso, con el hierro, cerrando la bola. Sin embargo, el de Barrika pegó con el cuello del palo y el tiro salió disparado a los árboles de la derecha. Fue un ‘shank’ clásico, uno de los golpes más temidos por los golfistas.

Jon consiguió salvar el par en el 8 y pegó después un tirazo en el 9, pero reconoció tras la ronda que ya no volvió a sentirse igual. “Lo que pasó en el 8 me dejó un poco tocado. Nunca es divertido pegar a la bola con el cuello del palo. Terminó en los árboles y saqué un buen par. En el 9 conseguí pegar un buen golpe y la dejé a dos metros, pero ya nunca fui el mismo jugador. Pude salvar muy buenos pares. Metí muy buenos putts en el 11, 12, 14, 16 y 18, todos de entre un metro y medio y tres metros. Eso es lo que pasó. Por eso me salvé. No es que me sienta mal, ya que realmente estoy con mucha confianza, con mucha energía, es sólo que cada error aquí cuesta mucho”, asegura.

Lo que pasó en el 8 me dejó un poco tocado. Nunca es divertido pegar a la bola con el cuello del palo. Terminó en los árboles y saqué un buen par. En el 9 conseguí pegar un buen golpe y la dejé a dos metros, pero ya nunca fui el mismo jugador”

Lo cierto es que a partir de ahí, Jon logró sobrevivir, pero ya no se sintió tan liberado para cerrar la bola. De hecho, la mayoría de sus golpes a green acabaron por la derecha, especialmente con los hierros largos, tal y como ocurrió en el 11 o el 15. Algo absolutamente lógico cuando se pierde ese gramo de confianza vital.

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El mérito es que, pese a este lastre, Rahm logró hacer 70 golpes y sacar adelante una vuelta sin bogeys, prácticamente una heroicidad desde de pegar un ‘shank’ antes de llegar a la mitad de la jornada.

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Lo más positivo es que Jon se sigue encontrando muy bien y está preparado para la batalla este fin de semana. “Estoy en mejor posición que el año pasado, apenas a dos golpes de la cabeza. Con suerte, espero mejorar desde el tee. Realmente me siento bien. En el segundo golpe del hoyo 18, por ejemplo, me pareció un buen swing, así que igual estaba apuntando mal, puede que fuera algo tan simple como eso, quién sabe. Pero mi cuerpo se siente bien y espero que me pueda mantener ahí arriba y darme algunas opciones más de hacer birdie”, explicó.

1 COMENTARIO

  1. Hola. No te preocupes Jon, Cabrera lo hizo también y acabó con la chaqueta puesta

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