Inicio Blogs Carlota Ciganda Un bote de alegría para poner fin a una auténtica pesadilla

Un bote de alegría para poner fin a una auténtica pesadilla

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Carlota Ciganda. © Tristan Jones

Tarde-noche en Ohio. Bien entrada la madrugada en España. Suena un breve timbre en mi móvil. Me ha llegado un correo electrónico nuevo. Lo abro con prisa, nerviosa. Es del LPGA Tour y llevo horas esperándolo, comiéndome las uñas. Lo leo. Y pego un bote de alegría. Me abrazo con James. Y sobre todo respiro profundamente. Respiro aliviada. La pesadilla, al fin, ha terminado.

Como bien sabéis los que seguís Ten Golf y mi blog, hace poco más de un mes di positivo por COVID-19 en Arizona. No me sentía bien, fui al hospital, me hicieron la prueba y se confirmó el contagio. No sé muy bien cómo sucedió porque he sido muy cuidadosa, pero imagino que esto es cuestión de suerte. Me tocó el bicho. Ahí empezó la pesadilla.

Carlota Ciganda da positivo por COVID-19

Pasé unos días regulares, pero al poco tiempo ya me encontraba bien. En menos de una semana dejé de tener síntomas. Estaba perfectamente normal. Fue entonces cuando comenzó una carrera contra el reloj. Mi única obsesión era llegar a tiempo para poder jugar el primer torneo del LPGA Tour después del parón. Es decir, estar lista para poder jugar este viernes en la primera ronda del LPGA Drive On Championship. La tensión ha sido horrible.

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Ya me habían avisado de que, aunque te encuentres bien y el coronavirus prácticamente haya desaparecido de tu cuerpo, puedes seguir dando positivo durante bastantes semanas. Me fui haciendo tests de manera regular y nada… Positivo, positivo, positivo… La fecha del regreso del LPGA se acercaba y os prometo que no se pasa bien, sobre todo cuando tienes tantas ganas de jugar. Si daba positivo estando tanto tiempo asintomática quién sabe si podría haber jugado, como ocurre en el PGA Tour, pero a mí la idea no me gustaba nada. No sé qué habrían pensado otras golfistas. No quería verme a esa situación incómoda.

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La semana pasada al fin salió negativa la prueba que me hice en el hospital de Arizona. Me llevé una gran alegría, pero aún quedaba el test más importante, el del LPGA previo al torneo. Viajé a Ohio con todas las precauciones, limitando al máximo el contacto con otras personas. La tensión de las últimas horas es muy grande. No me entraba en la cabeza dar positivo, pero quién sabe, podía ocurrir…

Por suerte, hace unas horas me llegó ese correo que os comentaba al principio: Carlota Ciganda: negativo. ¡Bravo! Y ahora, por fin, a pensar sólo en lo que más me gusta, en golf. A darlo todo en el campo.

¡Gracias a todos por vuestra preocupación y mensajes de apoyo!

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