Inicio Grandes Circuitos A la cenicienta Ko le quedan más gasolineras por descubrir
El oro olímpico y el Salón de la Fama le hicieron ver su futuro de otro modo

A la cenicienta Ko le quedan más gasolineras por descubrir

Compartir
Lydia Ko I ©AIG Women's Open (Photo by Oisin Keniry / Getty Images)
Lydia Ko I ©AIG Women's Open (Photo by Oisin Keniry / Getty Images)

¿Puede haber una historia más completa que la que ha vivido Lydia Ko en el mes de agosto? Es difícil.

Tal y como ella reconocía minutos después de levantar el primer Open de su carrera, sentía estar viviendo un cuento de hadas y que ella era la cenicienta de una gran historia. Campeona Olímpica, ingreso en el Salón de la Fama y campeona del Women’s Open en la gran catedral del golf, en su cuna para ser más exactos. Todo en 16 días.

La neozelandesa cerraba un ciclo de ocho años sin levantar un Major, pero cerraba otro todavía más amplio. En 2013, la ultima vez que el British se había disputado en el Old Course, Lydia Ko fue la mejor amateur del torneo, empatada por cierto con Georgia Hall. Trece años después se ha consagrado como la mejor profesional del torneo. Entre medias, otros dos Majors y 29 tiítulos como profesional. Tan solo tiene 27 años la recién accedida al Salón de la Fama.

Ella es alegre y simpática. Nadie tiene malas palabras hacia la golfista, pero la realidad es que ayer en unas circunstancias realmente horribles no dejara de sonreír en casi ningún momento de la jornada. El viento y la lluvia eran desagradables. Nunca mejor vino el refrán: «Al mal tiempo, buena cara» y Ko lo explicaba así: «Creo que me lo pasé muy bien y casi hacía tanto viento que en algunos golpes sólo pude reírme, porque nunca había visto una bola reaccionar así». En vez de frustrarse y lamentarse, una buena carcajada. No hay mejor prescripción médica.

Lydia tuvo tiempo para hablar también sobre la obra de arte que creó desde la calle del hoyo 17. Si un día antes Jiyai Shin parecía que había pegado en ese hoyo el golpe del torneo, Ko la superó con una madera 3 de mucha clase. No tanto por el resultado final, que la campeona no sacó el birdie, pero sí por el momento y en las condiciones de lluvia y viento en contra que lo hizo: «Ha sido probablemente uno de los mejores golpes que he pegado. En el 15, me pasé con la madera 3 hacia el green y pegué al búnker. Así que mi mayor objetivo era hacer un contacto sólido. Y, sinceramente, hacía tanto viento y llovía tanto que vi que la bola se dirigía hacia la bandera, pero no tenía ni idea de que estaba en ese segundo nivel. Fui capaz de hacer un swing agresivo, y sí, ese es probablemente uno de los mejores tiros que he pegado», concluía Ko.

Lydia por fin se podrá tomar sus merecidas vacaciones. Después del oro olímpico le planteó su equipo una semana de descanso, pero ella quiso ser fiel al calendario que se habían marcado. No le ha ido mal. Eso sí, las dudas sobre la retirada sí que las ha despejado por el momento.

Con la felicidad que tiene y el nivel de juego exhibido, cualquiera se retira, pero Lydia es Lydia y siempre es bueno escucharlo de sus labios: «No creo que haya una palabra en el diccionario que pueda explicar lo increíble que me acaba de pasar. Antes de ganar el oro, yo veía ingresar en el Salón de la Fama como el punto final. Una persona me hizo ver que era tan solo como una gasolinera en el camino a mi destino final y no el destino final en sí. Creo que por un tiempo, sí vi que ese podía ser el final y en cierto modo así lo transmití. Ahora, con un poco de perspectiva lo que no voy a hacer es entrar en el Salón de la Fama y decir: «Adiós, Golf». De momento ya se ha hecho con otro Grande y con más gasolineras esperando sus victorias.

Respiran los amantes del golf, no sabemos cuanto tiempo más, pero de momento hay Lidia Ko para rato.