«Un nueve y medio. No me puedo dar menos», así autocalifica Ángel Ayora (-22) su temporada minutos después de acabar la gran final de Mallorca en el Club de Golf Alcanada.
Conviene recordar que el marbellí arrancó el año sin tener siquiera la tarjeta del Challenge Tour. Necesitaba sumar 251 puntos en los nueve torneos donde podía recibir invitación para acceder al resto de torneos del año y lo hizo. No contento con eso, se regaló su primera victoria y ahora cierra la temporada enlazando dos segundos puestos consecutivos y amarrando la cuarta plaza en la Road to Mallorca.
El español salía este domingo con la firma intención de ganar el torneo y el ranking anual. No ha podido ser. Se ha quedado a un golpe de salir al desempate, sin embargo Ayora ya es miembro del DP World Tour. Hace diez meses lo hubiera firmado con sangre. Todo eso pesa más que catorce hoyos dolorosos en los que no le ha salido nada y que le han puesto muy cuesta arriba la victoria este domingo.
«Tengo esa sensación agridulce de no saber muy bien qué me ha pasado. Lo he intentado todo y no me salía nada. Estoy orgulloso de no haberme dejado ir y haber hecho dos birdies en el 15 y en el 16. Lo he tenido en mi mano en esos dos hoyos finales y, aunque no haya salido, eso también es un consuelo. He peleado hasta el último instante», afirma con madurez el español.
Por separado y sin que se hayan podido escuchar, su entrenador y caddie, Juan Ochoa, pone exactamente la misma nota al año. Hay compenetración en el equipo hasta en esos pequeños detalles.
La jornada del marbellí arrancaba como un augurio de lo que se vendría. Dos buenos golpes le dejaban un difícil putt de diez metros para eagle. Salía del green con un par. Tres putts. Después, encadenaba ocho pares seguidos jugando bien desde el tee, pero sin ser preciso con los hierros en algunos hoyos y fallando putts embocables en otros. El culmen era el bogey del hoyo 9. Se le escapaba un putt de apenas un metro. Nada, no salía nada.
La tónica continuaba hasta que en el hoyo 15, y cuando ya nadie contaba con él, se revolvió y se dio una oportunidad de hacerse con el torneo. Finalmente, se quedo a un golpe del desempate, con dos opciones para meterse en él. Cabeza alta y que el árbol no impida ver el bosque. No puede reprocharse nada. Lo ha intentado hasta el último segundo, hasta el último putt, hasta el último aliento. Si algo ha mostrado en Mallorca es que no se deja tumbar fácilmente.
¿Siguiente objetivo? «No voy a engañar, es ganar en el DP World Tour«. No hay medias tintas. Ángel quiere ganar y lo quiere hacer cuanto antes. Para empezar a trabajar en ese objetivo jugará los cuatro primeros torneos de la temporada: los dos en Australia, Leopard Creek y la cita en Mauricio.
Al terminar la jornada se han encontrado el propio Ángel con Joel Moscatel y se han fundido en un sentido abrazo. La ilusión de haber conseguido el objetivo de la temporada pesaba más que cualquier resultado de esta semana. Aunque ya se sabía antes de arrancar el torneo, los dos españoles ascienden al DP World Tour después de haberse bregado en los 29 torneos de la temporada. Éxito total.



Ha jugado de cine de tee a green. Le ha faltado meter puts largos como sí lo han hexo sus rivales. Ganas ya d verlo en el DpW Tour