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Rocco Repetto Taylor llega a la Gran Final de la Road to Mallorca después de seis meses de ensueño

«¿Conoces la curva exponencial?»

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Rocco Repetto Taylor (Photo by Getty Images)
Rocco Repetto Taylor (Photo by Getty Images)

Hace apenas seis meses, Rocco Paolo Repetto Taylor no tenía derechos para jugar en el HotelPlanner Tour. Ni siquiera había debutado en el circuito. Este martes, a las puertas del arranque la gran Final de la Road to Mallorca, el malagueño llega en el puesto 14º del ranking y con la tarjeta del DP World Tour prácticamente en el bolsillo. No del todo asegurada —las matemáticas aún piden prudencia—, pero sólo algo muy rocambolesco podría dejarle fuera del selecto grupo de los veinte elegidos.

A pesar de lo que pueda aparentar ese nombre, Rocco Repetto Taylor nació en España hace apenas 23 años, aunque su árbol genealógico parece sacado de un mapa de Europa. Su padre es italiano, de Tortona, una ciudad cercana a Milán; su madre, irlandesa. En casa se habla inglés, pero su acento, su ritmo y su manera de expresarse lo delatan. Se puede decir que se siente más español que una tortilla de patatas.

En cualquier caso, la temporada del hispano–italo–irlandés ya es una historión: “Si me lo dicen hace seis meses no me lo hubiera creído. Sabía que en algún momento estaría aquí, pero no tan precipitado. Estar en la final es un sueño, todo un éxito”, reconoce con una sonrisa entre la incredulidad y la satisfacción. Aunque enseguida añade una frase que define bien su carácter: “Yo he venido esta semana aquí a ganar”.

Y no es una bravuconada. Lo dice alguien que, en apenas dos torneos, cambió su destino. Su victoria en el Challenge de Cádiz, allá por el mes de junio, fue el punto de inflexión. Era su segundo torneo como profesional en el circuito, una invitación que aprovechó con una mezcla de descaro y madurez impropia de un debutante. Ganó con un gran fonal, se aseguró puntos y derechos para jugar el resto del año y, desde entonces, no ha dejado de sumar. Sólo Daniel Van Tonder ha jugado menos torneos que el español.

“Lo de Cádiz lo cambió todo”, reconoce. “Me dio tranquilidad, pero sobre todo confianza para medirme a los mejores. Sentí que mi juego estaba para competir aquí”. Desde entonces, Rocco ha sido una presencia constante en los torneos del año, demostrando una regularidad que sorprende en alguien que apenas acaba de empezar a escribir su historia. En estos cuatro meses, un triunfo cinco top ten y una racha de catorce cortes consecutivos. Casi nada.

Que el éxito haya llegado rápido no significa que el camino haya sido fácil. “Ha sido un año de aprendizaje, aunque no lo parezca. Acostumbrarse al circuito, a los viajes, a los horarios, a los campos nuevos… no es sencillo”, confiesa. “Intento no estar solo varios torneos seguidos. Me ha acompañado mi novia a algunos, mi amigo Calvin a otros, y mi entrenador Dani también ha venido a alguno. Es quizás lo que más me ha costado: la soledad del circuito”.

Quien lo ve sonreír en el campo puede pensar que todo fluye sin esfuerzo, pero detrás hay años de trabajo invisible. Su entrenador de siempre, Daniel Colomar, lo resume con una imagen brillante: “¿Conoces la curva exponencial? Rocco lleva muchos años trabajando con orden y constancia. Durante mucho tiempo no se notaban los esfuerzos, y ahí es donde muchos jóvenes se quedan. Pero hace dos años la curva empezó a tomar forma, y los resultados se han multiplicado exponencialmente”.

El pupilo asiente cuando lo escucha. “Llevo muchos años trabajando de manera muy similar y constante. Honestamente, no creo que este año haya cambiado nada en concreto. Simplemente, la constancia ha dado su fruto”. Parece que soprepasa la treintena y apenas llega a veintitrés.

Esta semana, Rocco pisa por primera vez el Club de Golf de Alcanada. “Había oído hablar del campo, pero no lo conocía. Me ha encantado. Seguro que a medida que pasen los días se pondrá más firme, pero si las condiciones acompañan, se pueden hacer pocas”, asegura. Sabe que será un examen completo. “Aquí el juego corto y el putter van a ser fundamentales. Los greens están inmaculados.”

De hecho, ahí está una de sus prioridades de trabajo. “Cuando me coloco sobre la bola, mi ojo tiende a ver menos caída de la que realmente hay. Es algo que estoy corrigiendo, tratando de afinar poco a poco. Este es un campo donde el putt va a marcar la diferencia, así que estoy muy concentrado en eso.”

Hace medio año era jugador del Alps, y hoy Rocco roza con los dedos el sueño del Tour europeo. La famosa curva en la que el trabajo de años empieza, por fin, a despegar. La curva exponencial de un jugador que no ha cambiado de método, sólo de momento. Y que ahora, en Mallorca, quiere cerrarlo como empezó hace apenas cinco meses: ganando.