Semanas que definen temporadas. Adri Arnaus llega a la Final del HotelPlanner Tour en el puesto 38 de la Road to Mallorca, con la calculadora en la mochila y una certeza entre ceja y ceja: sólo vale una gran semana para hacerse con una de las veinte tarjetas. Un quinto puesto en Alcudia le daría derecho a soñar, un cuarto le abriría la puerta al DP World Tour 2026 sólo doce meses después de perder los derechos Difícil, sí, pero si hay alguien capaz de hacerlo, ése es el jugador de Moià.
Una de las claves de que esté esta semana esté en Mallorca es su solidez. Nadie ha superado más cortes que él esta temporada. Nadie. Veinte fines de semana disputados en un año largo y exigente, los últimos once consecutivos: “Trabajamos para poder estar los fines de semana y darnos oportunidades”, explica Adri, satisfecho con la evolución. “En los últimos años me ha costado, pero ahora siento que todo encaja mejor. No estoy con grandes problemas técnicos, y eso me permite descansar y desconectar entre rondas. Puede parecer un detalle pequeño, pero a lo largo de todo un año son muchas horas de descanso que he ganado”.
Esa frase resume bien el momento del catalán: serenidad, método y una calma que reconoce que no siempre tuvo. En el golf profesional, el descanso también es parte del entrenamiento. Y en su caso, esa pausa se ha convertido en un arma. “Antes terminaba de jugar y seguía trabajando, ahora me permito parar. Cuando estás fresco todo pesa menos”, dice. Jordi Panes, su caddie en el tramo final de temporada y amigo de infancia, lo corrobora: “Intentamos desconectar bien después de las vueltas. Nos conocemos de toda la vida y eso se agradece»
En golf la solidez es condición necesaria, no suficiente. Para dar el salto hace falta algo más. Sabe que tiene que trabajar más en cuadrar cuatro jornadas. Ahí entra en juego otro viejo conocido: el driver. Este martes, en el campo de prácticas de Alcanada, se le ha visto pegando con intensidad y ritmo. Arnaus quiere recuperar una seña de identidad que lo distinguía cuando irrumpió en el profesionalismo: la capacidad de hacer daño desde el tee. “Antes hacía 280 de carry y en los últimos dos años he bajado a 270. Estoy trabajando en recuperar esa distancia. Era algo que me hacía diferencial”, explica.
El trabajo, como siempre, está en los matices. En su caso, en el ángulo de ataque. Está buscando subirlo un poco más, para que la bola salga más alta y con más vuelo. “Estoy abriendo un poco más los pies en el stance y eso me ayuda a liberar el cuerpo mejor. En el campo de prácticas ya estoy recuperando los números de antes. Ahora toca verlo en competición. Creo que podría notarlo esta misma semana”.
No es un reto menor. En un campo como Alcanada, el driver puede ser tanto un arma como un peligro. Si Adri logra combinar su actual consistencia con aquella pegada de antaño, todo puede pasar.
El escenario, además, le trae recuerdos. Alcanada no es territorio desconocido para él. Lo jugó en 2012, cuando allí se disputó la Copa del Rey. Era apenas un chaval, sin barba ni experiencia, y no pasó el corte. Trece años después, vuelve convertido en un referente del golf nacional que busca recuperar el sitio que merece.
La historia, además, ofrece un guiño extra: Arnaus ya sabe lo que es ganar una final del Challenge. Lo hizo en 2018, en Ras Al Khaimah, cuando se presentó al mundo con una victoria que lo catapultó al European Tour. Si repitiera hazaña en Mallorca, sería el primer jugador en la historia en ganar dos finales del Challenge. No hay precedentes. Y sí, suena a imposible… pero en este deporte las estadísticas se rompen cada semana.
Siempre ha sido un hombre tranquilo, pero su lenguaje corporal transmite más calma. Ya no es el chico que jugaba a base de ímpetu. Es un profesional hecho, con rutinas pulidas y la madurez de quien ha conocido tanto las luces del Tour como las sombras del descenso. “Lo importante es estar preparado cuando llega el momento”, repite con la serenidad del que ha aprendido a no forzar lo inevitable.
Una buena semana en Alcanada y el sueño de volver al DP World Tour estaría de nuevo al alcance tan solo un año después de perder la tarjeta. Si no, habrá tiempo para seguir empujando. Adri Arnaus tiene delante esa oportunidad y todo es cuestión de ángulo de ataque… con el driver y con su actitud.



