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Carlos Pigem que lleva seis meses sin apenas competir ha entregado una gran tarjeta de 67 golpes

El que entienda este bendito deporte, que lo explique

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Carlos Pigem. (Photo by Octavio Passos/Getty Images)
Carlos Pigem. (Photo by Octavio Passos/Getty Images)

«Es la primera vez en mi vida que me veo en esta situación, es doloroso, pero es así, toca aceptarlo». Fueron las palabras de Carlos Pigem hace cinco meses a Ten Golf tras perder los derechos del Asian Tour y haberse quedado por primera vez en su carrera sin estatus en ninguno de los grandes circuitos del golf mundial.

Este jueves, tras cinco meses sin apenas jugar ha entregado una tarjeta de 67 golpes para meterse en el top ten en el arranque del Challenge de España. «¿Contento? Ya te digo si contento, con lo poco que he jugado estos meses, casi estoy hasta sorprendido. He bajado siete en doce hoyos», decía ilusionado nada más descolgar el teléfono a Ten Golf.

En aquel 31 de diciembre el catalán reconocía que era el momento de dar un paso a un lado, de mirar hacia adelante y centrarse en los negocios familiares: «Era una decisión que preferiría no haber tenido que tomar, pero es lo que hay. Además me he casado y tocaba también asegurar cierta estabilidad».

Desde entonces ha abierto un restaurante, se casó el pasado 12 de abril y ha disfrutado de una espectacular luna de miel por Tanzania, Arabia y Maldivas. Hace apenas ocho días seguía disfrutando en una playa paradisiaca. «Le dije a Cristina que porque no estirábamos un poco más que luna de miel solo hay una». Este jueves no se arrepiente de haber vuelto a tiempo.

En lo que a golf se refiere en estos seis meses tan solo ha jugado cuatro rondas de competición y más allá de esos dos torneos no ha tocado un palo de golf. No es una exageración. No ha tocado los palos más allá de esas dos semanas.

Eso sí, a pesar de que en diciembre confesaba que abandonaba los palos de golf por algunas semanas, sí que mantenía la ilusión de fondo de que en alguno de los pocos torneos que jugara, pudiera dar un buen pelotazo. El comienzo ha sido ilusionante cuanto menos.

Uno de esos trenes que anhelaba el catalán era sin duda este Challenge de España. El jugador catalán se clasificaba por ranking nacional y ha querido aprovechar la oportunidad con las dos manos. Una vuelta de cinco bajo par le mete en el top ten del torneo tras los primeros 18 hoyos. Nada mal para alguien que lleva fuera de la gran competición medio año.

El arranque de jornada no hacía presagiar una gran vuelta, ni mucho menos. Más bien todo lo contrario. La falta de ritmo de competición le pasaba factura y un bogey y un doble bogey en los seis primeros hoyos auguraban un día duro en la oficina. «En ese momento he hecho reset, no tenía motivos para estar nervioso, llevo seis meses sin entrenar, es normal que le pegue mal y cometa errores. Me he liberado».

En ese momento, en el tee del siete el español ha cambiado de estrategia: «He decidido que iba a intentar ganar al campo por tramos y ashí ha sido. He ido hoyo a hoyo, la verdad es que me ha funcionado a la perfección». Siete birdies en diez hoyos. Una auténtica barbaridad.

Hay un poso de fondo que Pigem reconoce que también le ha dado serenidad: «tengo la tranquilidad de un trabajo, que me he casado y ya no tengo la ansiedad de antes, no es una caída sin red». Todo eso ha hecho que pueda darle la vuelta al día.

Carlos sabe que es muy pronto para lanzar las campanas al vuelo, pero siente que la llamita interior se le vuelve a encender: «No sé si por una mezcla de todo lo anterior pero he de reconocer que esta semana he recuperado cierta ilusión por el deporte. En tres semanas juego en Sancti Petri y ahora sí me planteo entrenar. Un poco. Quizás me vaya mucho peor, pero he recuperado cierto cosquilleo».

Por cierto, sobre el campo ha tenido palabras de admiración: «Soy catalán, pero he de reconocer que no conocía el campo. Lo jugué una vez en un torneo con ocho años, pero desde entonces no había vuelto. Me ha sorprendido para bien, me parece uno de los cinco mejores de Cataluña. Gratamente sorprendido»

Eso sí, Carlos es consciente que el viernes puede pagar muy caro la falta de competición: «Mañana puedo tirar 85 con tranquilidad, intentaré jugar otra vez hoyo a hoyo y a ver qué sucede». Pase lo que pase en los segundos 18 hoyos que le quiten lo bailao a Carlos.

El lunes se dio un gran homenaje con Álvaro Quirós: «Nos tomamos un gran Pago de Carrovejas». Este jueves se ha dado otro en Fontanals.