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Raúl Gómez atiende a Ten Golf unas horas después de lograr el pase a la previa final del Open

Crónica de una clasificación épica del chico que siempre quiso siempre ser Josele

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Es, sin duda, uno de los nombres de la semana en el golf nacional. Raúl Gómez superaba este lunes la Fase Regional y conseguía su clasificación para la Previa Final del Open que se celebra el próximo 1 de julio.

Hace apenas dos semanas el joven amateur cumplía 17 años. La semana que viene competirá por jugar el primer Grande su carrera: «Estoy muy ilusionado, lo de ayer ya es un regalo, va a ser muy complicado superar la Previa Final, pero esto es una gran experiencia que me llevo. Me toca lo más difícil, pero lo voy a pelear».

Volvamos a lo sucedido en la jornada del lunes. Raúl jugaba la Fase Regional del Open, en la sede de Rochester, salía en los últimos partidos del día. «No había livescoring, así que era salir a intentar a jugar lo mejor que pudiera y esperar a que el resultado fuera suficiente. Hasta casi el final no tuve referencia». Los nervios comenzaron jugándole una mala pasada: «Entre que tenía tensión y que eran los dos hoyos más difíciles del campo, empecé con dos bogeys. La realidad es que supe rehacerme muy bien y de corrido enlacé cinco birdies seguidos. ¿Cuál fue el mejor de los cinco? Te diría que el último. Hice un gran approach de 30 metros que dejé dado». Un auténtico globazo, ya que además la bandera estaba muy ajustada a inicio de green y era la única posibilidad de dejarla corta.

Sin embargo, quedaba todavía mucha tela que cortar. Raúl reconoce dos momentos clave: el primero en el hoyo 16, el segundo en el desempate. El alicantino caminaba tres bajo par en el día, líder sin saberlo, y comete un doble bogey en el 15 que le coloca en situación de playoff. Se queda sin margen de error. Se jugaría todo en las tres últimas banderas. Tres pares le mandan al desempate, algo mejor le clasifica sin más dilación, algo peor le manda de vuelta. Ahí ya sí está al tanto de los resultados: «Después del doble bogey, llegó uno de los momentos más tensos. El 16 es un par 3, me quedé a quince metros de bandera desde el tee y el approach terminó a tres metros del hoyo. Sin duda, era consciente de que era el putt más importante del día. Necesitaba reponerme del doble bogey y ese putt era vital. Me puse delante, patee y entró bien por el centro. Era el impulso que necesitaba. Saqué los dos pares finales y al desempate».

Realmente Gómez tuvo que esperar una hora antes de que terminaran el resto de partidos. «Me fui al bar con mi padre, me bebí una botella de agua y me fui al campo de prácticas. No soy alguien que se ponga especialmente nervioso en estos ratos de espera y estaba claro que tendría que jugar el desempate».

Llegaba el momento crucial. Siete jugadores para cuatro plazas. El playoff arrancaba en el hoyo 17. Una partida de cuatro con Raúl entre ellos y los otros tres esperando justo después. Este hoyo del recorrido es un par cuatro corto de poco más de 300 metros. Que sea el propio Raúl quien describa su obra: «En la vuelta este hoyo lo había jugado bien, así que repetí con el driver, que se me fue abriendo a la derecha. Mientras iba de camino hacia la bola, yo pensaba que no había llegado al bunker de esa zona, pero según me fui acercando no veía la bola, así que me asomé y la vi pegada al talud de inicio de búnker. No era nada fácil, un stance muy complicado, probé todo tipo de colocaciones, un pie dentro, el otro fuera, pero terminé colocándome con los dos pies en la arena. Estuve un buen rato buscando una buena posición. Era un golpe de 30 metros, necesitaba impactar muy bien la bola. Corría el riesgo de quedarme muy corto o que la pegara limpia y me pasara. Tenía dudas también del palo, de si jugar un 54 o un 58. Al fin tuve claro que con el 58 podía llegar de sobra así que me decanté por el, si me quedaba corto había una escapatoria antes del green que me podía meter en apuros, era mejor pasarse».

Entonces llegó el momento de la verdad. El momento mágico en uno de los golpes más difíciles del golf: «Me coloqué con los pies metidos en la arena, pegué a la bola y… la realidad es que salió perfecta, la dejé dada. Desde esa distancia no era nada fácil, pero es que casi ni tuve que patear. No tengo ninguna duda que es la mejor sacada de búnker de mi vida». Un golpe que vale su acceso a la Previa del Open. En su partido fue el único de lograr el birdie así que se aseguraba una de las cuatro plazas disponibles en el desempate.

Objetivo logrado. Se encuentra a 36 hoyos del Open. Ha pedido jugar la previa en Cinque Ports: «La semana pasada jugué allí una de las vueltas del The Amateur y me gustó mucho. Hice +3, no es el mejor resultado, tendré que mejorarlo, pero me encantó y lo tengo fresco. Lo he pedido y casi me han asegurado que jugaré allí. El miércoles lo sabré».

Para el que no lo sepa, pese a este parón en las últimas semanas, Raúl está estudiando 1º de Bachillerato y ya sabe dónde va a estudiar su carrera, Arizona State University. Allá dónde lo hicieron Jon Rahm, David Puig… y sobre todo Josele Ballester.

Sin duda alguna Josele es el gran referente del alicantino. «Cuando yo era pequeño, me cruzaba con Josele en todos los torneos de nuestra zona. Era el mejor, el espejo en el que yo me miraba, bueno en realidad todos le mirábamos. Me saca cinco años y la realidad es que ha sido mi referente, al que yo quería imitar. Además, cuando empecé con el proceso de acceso a Arizona, él habló bien de mi. Quien sabe, pero quizás sin Josele igual no hubiera en la universidad. No vamos a coincidir allí, pero seguir sus pasos es genial». También reconoce que se lleva muy bien con las hermanas Tejedo, valencianas, pero que con Carla Bernat apenas ha tenido la oportunidad de coincidir. Ya tendrán tiempo.

Antes de entrar en la universidad, el jugador formado en VillaAitana tiene otros objetivos: «Sin duda, me encantaría clasificarme para la Junior Ryder Cup de este año. Me quedan tres torneos puntuables: el Europeo sub 18, The Boys y The British Boys. No lo tengo fácil, pero si hago un buen resultado lo puedo conseguir». Si le preguntan a medio plazo su objetivo es asentarse rápido en Estados Unidos y si le preguntan por el sueño de su vida lo dice rápido y sin pestañear: ganar un Masters… que no sea por no ponerse metas alta.

El adolescente reconoce que empezó a jugar gracias a su padre, «es un loco del golf y él me metió esa pasión». Por cierto, es su gran aliado en esta aventura y le acompaña prácticamente a todos los torneos que disputa.

Sobre su juego reconoce que «el driver es el palo que más me gusta, pero es alrededor de green donde mejor lo hago. Desde el tee tengo que ser un poco más paciente, mi entrenador me lo recuerda mucho. Es verdad que me gusta jugar agresivo y eso a veces me penaliza en la salida. Es un poco mi forma de ser, estoy buscando el equilibrio». En esa misma línea reconoce que es poco paciente y que debe aceptar el error con más naturalidad: «Hasta Scheffler falla golpes, pues claro que yo también voy a fallar. No lo llevo muy bien y me toca trabajarlo».

Reconoce que sus ídolos son, el propio Scheffler y Tiger Woods: «Tiger es el mejor, súper divertido de ver, pero Scheffler tiene algo. No falla nunca, se puede pensar que su juego es un poco más aburrido, pero es increíble lo que hace. Cada uno a su manera, me encantan».