Inicio Grandes Circuitos DP World Tour Ayora muere con las botas puestas castigado por un palo (de viento)
El malagueño acaba quinto en una gran ronda final donde llegó a ponerse líder

Ayora muere con las botas puestas castigado por un palo (de viento)

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Ángel Ayora, durante la última jornada del Alfred Dunhill en Leopard Creek. (Photo by Warren Little/Getty Images)
Ángel Ayora, durante la última jornada del Alfred Dunhill en Leopard Creek. (Photo by Warren Little/Getty Images)

Ángel Ayora se ha enfrentado este domingo a una situación nueva en su carrera. Por primera vez salía con verdaderas opciones de ganar un torneo del DP World Tour. Al undécimo intento, que no está mal. No ha podido ser. No ha conseguido la primera victoria, pero la nota final necesariamente debe ser muy alta.

Ayora ha caído en Leopard Creek con las botas puestas, atacando de principio a fin, cazando el liderato al inicio y buscando las banderas con el triunfo como único objetivo. Vuelta de 71 golpes. Si algo ha demostrado es que no tiene miedo ni es conformista. No le valía ser segundo, tercero ni cuarto. Sus decisiones han sido pensando en ganar, sin reservas. Esto tiene un valor extraordinario.

El joven malagueño de 20 años empezó el torneo como una moto. Hizo birdie en el hoyo 2, primer par 5, pegó un tirazo sublime en el 3, otro más en el 5 y remató con un cuarto birdie en el hoyo 6, un par 4 corto donde ha restado todos los días. Dejó al resto clavados en la salida y tomó el liderato por derecho. Hasta el hoyo 8 no llegó el primer error. Su salida se quedó bloqueada por un árbol, en el rough de la izquierda y no pudo sacarla a calle al primer intento. Apenas avanzó unos 30 metros. Su tercer golpe, aún desde el rough, fue buenísimo, pero no acertó a embocar la buena opción de par de unos dos metros que se generó.

Ayora siguió jugando bien. Desde el tee ha dado una exhibición. Y con los hierros se ha mostrado poderoso, a pesar de que la dificultad del día ha ido en aumento conforme crecía la intensidad del viento. Ya no era tan fácil dejarlas cerca. Se ha dejado oportunidades, pero no caían los birdies. Ha hecho otro bogey en el 12, con un tripateo lejano, desde el borde derecho del green con la bandera a la izquierda. Se le ha ido un poco la mano y no ha metido el de vuelta.

Ha pegado largo y recto. Su salida en el 13 ha sido mayúscula, pero su madera de segundo, de nuevo con todo, le ha salido un poco la derecha. Es casi inconsciente protegerse, ya que el peligro está a la izquierda. Desde la hierba pelada no ha sido capaz de hacer approach y putt para birdie. Se le ha quedado un poco corto el chip. En el 15, el segundo par 5 de los segundos nueve, otra vez ha pegado una buena salida, pero ha terminado en el rough y le ha complicado mucho el birdie. Otra opción que se iba.

Quedaban tres hoyos y estaba a un golpe de Norris, que ya había terminado su vuelta. Ha pegado un tirazo en el 16, par 3 complicado, especialmente con tanto viento. Se ha dejado un putt de birdie de unos siete metros y no ha entrado. De nuevo, de libro el 17. Gran salida y tirazo a poco más de dos metros de la bandera. No ha sido un buen putt de birdie. Gran oportunidad al limbo.

Sólo quedaba el 18. Sí, el mítico par 5 final de Leopard Creek, con el intimidante agua protegiendo como si fuera un agujero negro el segundo y el tercer tiro. La salida de Ángel ha sido de nuevo soberbia. El birdie lo mandaba al desempate, el eagle lo hacía campeón, o casi, según lo que hiciera después Ryan Van Velzen. Ayora no se lo ha pensado dos veces. Ha tirado de dos a green, a la caza y captura del eagle que lo hiciera campeón.

Porque así estaba planteado el golpe. A lo campeón. Con la bandera a la derecha, el de Manilva ha ideado una bola saliendo por la izquierda y abriendo. Sin embargo, no le ha salido exactamente como lo buscaba y el viento le ha terminado de jugar una mala pasada. La bola ha salido más bien al draw, efecto contrario al que deseaba, y el viento se ha parado de repente. Ha pasado de ser palo y medio de la una de la tarde, prácticamente en contra un poco de la derecha, a medio palo. Se ha ido largo y ha terminado en el agua por detrás. Un palo (de viento). Y literal… Ha terminado con bogey en la quinta posición.

Ayora ha caído, pero lo ha hecho con las botas puestas, buscando el triunfo, siendo agresivo y dejando claro que él ha venido al golf para ganar torneos. Ganarse la vida también, faltaría más, pero sobre todo ganar torneos. También conviene destacar la magnífica actitud que ha demostrado durante todo el día, bajo control y muy estable. El objetivo en Mauricio será fabricarse una nueva oportunidad.

Recordemos que Ayora ha quedado entre los seis primeros en cuatro de sus últimos cinco torneos. Con este resultado volverá a meterse entre los 200 mejores del ranking mundial. Además, son ya diez vueltas consecutivas bajo par. Suma y sigue. Crece.

Más allá de Ayora, en cuanto a los españoles, hay que resaltar la gran actuación este domingo de Nacho Elvira (-7). El cántabro se ha metido en el top 20 con una vuelta final de 66 golpes, la mejor del día empatado con Julien Guerrier.

Resultados finales del Alfred Dunhill Championship