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El andaluz cuenta a Ten Golf sus sensaciones y ambiciones tras su debut en Australia y Mauricio

Ángel Ayora tiene en el punto de mira la Ryder Cup… de Nueva York

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Ángel Ayora
Ángel Ayora, en el último torneo del DP World Tour en Mauricio. (© Golffile | Thos Caffrey)

Si te pones a soñar, que sea a lo grande. Ángel Ayora lo tiene claro. A sus 19 años, este marbellí criado en la maravillosa factoría de La Cañada, apunta a lo más alto. De los bolsillos se le caen los birdies, el talento y la ambición. Y la cabeza la tiene muy bien amueblada. Poco malo puede salir de una combinación tan fabulosa.

Por eso, cuando se le pregunta por su mayor deseo, no duda: «estar en la próxima Ryder Cup«. El periodista, prudente y medroso, apostilla al otro lado del teléfono: «¿te refieres a la de Irlanda en 2027?». A lo que Ángel responde sin vacilar a Ten Golf: «no, me refiero a Nueva York en 2025″ (se celebrará unos días antes de su cumpleaños vigésimo primero). Y matiza, pero matiza poco: «no diría que es un objetivo marcado en rojo, rojo, pero sí en naranja, casi rojo. Yo siempre soy bastante positivo y me parece que no hay un mejor objetivo ni una mayor motivación que esa», explica. Ahí queda eso. Se sueña en grande.

Como es lógico, y él lo sabe mejor que nadie, para llegar a la Ryder Cup hay otros objetivos más pequeños que hay que ir cumpliendo. En este sentido, Ayora tiene claro que su principal propósito en 2024 es lograr los derechos de juego completos del DP World Tour. «Sé que es difícil, pero también tengo claro que es realista», asegura. Lo va a intentar mediante dos vías: top 20 de la Road to Mallorca del Challenge Tour en los, como mínimo, 13-14 torneos que va a disputar este año, o mediante los puntos que consiga en las oportunidades que aparezcan en el propio DP World Tour.

De momento, como profesional, ha disputado dos torneos del Circuito Europeo, el primero fue el ISPS Handa Open de Australia y el segundo el AfrAsia Bank Mauritius Open. En los dos pasó el corte y se demostró muy buenas cosas. «Confirmé que este es mi mundo y mi sitio. Mi vi totalmente preparado. Me di cuenta que no flojeo demasiado en ninguna parte del juego, aunque obviamente hay que seguir mejorando», apunta.

Lo cierto es que Australia y Mauricio fueron dos excelentes bancos de pruebas para medir su golf y sacar conclusiones. Ángel, junto a su entrenador y mano derecha, Juan Ochoa, no desaprovechó la oportunidad para tomar nota. «Las sensaciones con el juego han sido muy buenas y también sabemos que hay margen de mejora en cómo jugar el campo y en la elección de golpes, me refiero tanto en la estrategia como en la preparación de los tiros. Es algo que debemos ir aprendiendo tanto Juan como yo. Me ha quedado la espinita de tirar algunos golpes tontos en las vueltas después de muy buenas salidas desde el tee. Se trata también de tener más compromiso con el golpe una vez has tomado la decisión. Ahí es donde más margen de mejor hay», señala.

Otro check azul de su periplo por Australia, Asia y África ha sido la mentalidad. En los dos torneos se vio sometido a situaciones de estrés, ya fuera con el corte o con rondas que iban muy bajas. El balance es muy positivo. «Me he visto muy bien, supe manejar las emociones en momentos de presión, cuando iba apretado y necesitaba dos birdies, por ejemplo. Creo que lo he llevado bien», asegura.

Del mismo modo, disfrutó como un enano en Australia. «Un diez de diez. Qué semana. Uno de los mejores campos que he jugado en mi vida, la organización fue espectacular y el público, una pasada. Hay pocas sensaciones más bonitas a la de llegar al 18 del Club de Campo en el Open de España, pero el Open de Australia no anduvo lejos. Había mucho público y me encanta. Me lo volví a demostrar. Me encanta jugar con público. Soy un jugador que en escenarios de ese tipo me vengo arriba, lo disfruto mucho», señala.

La próxima parada de Ángel, si no aparece nada antes en forma de invitación, será el estreno del Challenge Tour en Sudáfrica. El plan es empezar allí el año, jugar todo lo que pueda en el Challenge, DP World Tour y Asian Tour. Quiere jugar y jugar. Para ello se está preparado duro estos días. Apenas sale del campo de golf y del gimnasio. Precisamente, en el campo está realizando un pequeño retoque en su swing con Ochoa a los mandos. «Es un tema de presiones en el swing. Yo en lo más alto del backswing tenía el peso bastante centrado y con lo que estoy haciendo busco apoyarme más en el lado derecho, sin desplazarme, y después soltar hacia el izquierdo en la transición para aprovechar más la potencia. Llevamos una semana y pico trabajando y ya estoy notando los progresos. Se trata de aprovechar un poco más la energía y, sobre todo, será más consistente en el impacto», añade.