
Un leñazo de 300 metros y un wedge a menos de 80 centímetros del agujero es la mejor medicina contra los nervios. Lo prescriben los médicos de cabecera. Ángel Hidalgo (-10), obediente, ha seguido la receta a pies juntillas este viernes en el hoyo 10, el primero del día para él, y las mariposas en el estómago se han ido calmando. Porque están, están. Siempre. Pero lo suyo es que no anden todo el día revoloteando.
El malagueño admite que estaba tenso en su primer tee del día, justo después de mantener la conversación por teléfono de siempre con su madre antes de salir a jugar. Una liturgia. Sin embargo, se ha tranquilizado rápido al comprobar que el juego seguía ahí, impoluto. Nada había cambiado respecto al jueves. Birdie de libro en el 10, tirazo en el 11 y magnífico birdie de nuevo tras meter un putt de dos metros. «Ese inicio ha sido importante, me ha dado tranquilidad», confiesa.
Hidalgo está jugando muy bien, pero nadie le va a mover los pies de la tierra. No renuncia a nada, pero tampoco tira las campanas al vuelo. «Aquí el gran favorito sigue siendo Jon Rahm (-5) y después Patrick Reed (-5). ¿Que Jon va a ganar seguro, al ciento por ciento? Hombre, vamos a dejarlo en el 99 por ciento, déjame ese uno por ciento a mí», sonreía.
No era un día fácil para Ángel, saliendo por primera vez en su carrera como líder de un Acciona Open de España. Aunque sólo sea la primera jornada, hay que ponerse ahí, en el primer tee, ver la clasificación y pegar el golpe de salida. Por eso, tras haberlo hecho tan bien, con cinco birdies y un solo bogey, la palabra que le viene a la cabeza para definir su ronda de 67 golpes de hoy es «orgullo». Ha sido una prueba superada y mañana tocará una nueva. Paso a paso.
Hidalgo tiene claro que aún tendrá que jugar muy bien los dos próximos días para tener una opción de victoria el domingo. También le hará falta garra, pero de eso anda sobrado. Tiene para regalar. Por si acaso, este martes, antes del inicio del Acciona Open de España, se pasaba por la tienda oficial del Real Madrid para comparar una camiseta. ¿Cuál? «Hombre, la de Fede, siempre Fede», asegura a Ten Golf. ¿Por qué Valverde? «Está claro, por la garra, por el coraje que tiene, por lo coj… que le echa. Me identifico mucho con él», asegura. A nadie que conozca sólo una pizca a Hidalgo le puede sorprender esta elección.
Ángel lleva tiempo jugando muy bien al golf. Asegura que en Wentworth la semana pasada estuvo incluso mejor. Hoy ha dado una exhibición con los wedges. Siempre con el mismo tipo de golpe: un primer bote largo en el green, un segundo un poco más corto y a frenarla en el tercero muy cerca del hoyo. Ha dado un clinic. Así han llegado los birdies del 8, 10 y 14. El otro, el de 2, venía tras un soberano canuto de doce metros.
Ha sido muy importante el birdie del hoyo 8, su penúltimo. Venía de una incidencia siempre desagradable en su vuelta. En el green del 6 un árbitro le ha castigado con un bad time por mal tiempo. Ya se había pasado 19 segundos del tiempo establecido y se ha quitado de la bola para retirar un insecto. ¿Qué supone un bad time? En principio, nada, pero te coloca al límite, en el alambre. Al próximo que reciba en el torneo será un golpe de penalidad. Es algo así como una espada de Damocles. No es agradable. El golpe de la decisión arbitral la ha sentido en el 6, ya que su putt no ha sido bueno, y en la salida del 7, fallada muy a la derecha. Ahí ha sacado un buen par. «Me hubiera molestado mucho hacer bogey ahí», ha confesado. Por eso, el birdie del 8 tiene mucho valor.
Sea como fuere, Hidalgo está tranquilo. Tenía planeado comer con unos amigos y darse una vuelta esta tarde otra vez por la tienda del Bernabéu. Y si cae algo más de Fede, mejor, todas las reservas de garra son pocas para lo que viene por delante.


