No se trata de posicionarse a favor o en contra de nadie, sino de valorar si al fin nos hallamos, esta vez sí, ante el gran momento de Thomas Detry (-9) uno de los tres colíderes del Open de Francia después de la segunda jornada, junto a Jesper Svensson (-9) y Dan Bradbury (-9).
El belga ha firmado hoy una tarjeta de 63 golpes en el Golf National, un resultado y una actuación que desde luego tienen su enjundia: ha cerrado una segunda ronda libre de bogeys y con ocho birdies, sin haber embocado ni un putt desde mucho más allá de los tres metros de distancia. No sorprende en absoluto que este jugador sea capaz de impartir semejantes exhibiciones; digamos que es marca de la casa. Por eso, lo que sí sorprende tanto es que todavía no haya sido capaz de ganar en el circuito europeo o en el PGA Tour.
Es un caso aparte. Detry ha jugado ya 230 torneos valederos para el ranking mundial y atesora nueve segundos puestos y un solo triunfo, aquel que consiguiera en 2016 en el Challenge Tour y en un torneo, el Bridgestone Challenge, disputado en Inglaterra, que ganó con una diferencia de ¡doce golpes! sobre el segundo clasificado, un tal Thriston Lawrence, después de firmar un 60 el jueves y un 63 el domingo.
No hace falta ahora recordar ese cuarto puesto en el PGA Championship de este año, su primer top ten en un Grande, o lo bien que se está manejando en el PGA Tour, donde ha terminado dentro de los sesenta mejores en las dos últimas temporadas. Y todo eso, sin haber ganado todavía… Por eso, es legítimo considerar que esta semana, en Francia, ha llegado al fin su momento, su antes y después, su disparadero definitivo, también hacia la Ryder Cup, por qué no.
Detry finalizaba hoy por el hoyo 18 enviando desde el tee la bola al agua, para pegar después un soberano golpazo desde más de 180 metros y todavía salvar el par embocando un putt de algo más de tres metros. La cuestión es si el belga podrá alguna vez hacer algo parecido en ese mismo hoyo 18, pero del domingo. Hasta hoy le ha faltado ese temple, ese don de la oportunidad, ese control de la fatalidad. Hasta aquí hemos llegado, Thomas. Es tu momento.
Jorge Campillo (-5) ha entregado hoy una tarjeta de 69 golpes y se postula como uno de los muchos candidatos a aguarle la fiesta al belga. El extremeño se ha dejado por el camino algunas buenas opciones, comenzando por la que ha disfrutado en el hoyo 1, desde unos tres metros y medio, pero también ha salvado alguna situación delicada, así que dejémoslo en lo comido por lo servido. El caso es que su juego se mantiene sólido, e incluso al alza.
Manu Elvira (-4) tampoco anda muy lejos de la cabeza y, de entrada, con el simple hecho de haber pasado este corte en tierras galas, ya ha asegurado sus derechos de juego completos para 2025. Adrián Otaegui (-2) es el tercer y último español que ha pasado el corte.
Por último, es obligatorio señalar que el joven ucraniano Lev Grinberg (-5) ha firmado hoy una tarjeta al par del campo y ha conseguido pasar su segundo corte en un torneo profesional de alto nivel a los 16 años de edad. A ver hasta dónde es capaz de llegar.



