Una señora tromba de agua ha anegado una buena parte del Duban Country Club, el vetusto recorrido inaugurado en 1922 y que esta semana recibe al Open de Sudáfrica. Tal ha sido la magnitud de la tormenta que el campo ha quedado impracticable, especialmente los nueve segundos hoyos, y no ha quedado más remedio que suspender el Pro Am. Además, no se ha permitido entrenar en el campo en toda la jornada. Obviamente, a 24 horas de que comience el torneo una noticia así altera la preparación de todos los jugadores.
Jorge Campillo, por ejemplo, va a salir a jugar este jueves sin haber dado un solo golpe en el recorrido. El extremeño, como suele ser habitual en el DP World Tour, era uno de los elegidos para disputar el Pro Am, por lo que confiaba en la jornada del miércoles para probar el campo, tomar notas y realizar los últimos ajustes. No ha sido posible. Se añade a esta situación la circunstancia de que para muchos, incluido él mismo, es un campo nuevo, jamás había jugado en él, por lo que toca improvisar y adaptarse a la nueva situación. No es habitual, pero tampoco será la primera vez en su carrera. Lo que sí ha hecho junto a su caddie Jesús Legarrea es andar el campo. Otros españoles sólo han jugado nueve hoyos. Sea como fuere, no hay tiempo para lamentarse. Mañana empieza el torneo y lo que ha ocurrido ha sido igual para todos.
Lo peor del agua se lo han llevado las calles de los hoyos 16, 8 y 9. Desde primera hora de la mañana estaban trabajando a destajo las bombas de extracción para tratar de secar los fairways. No será fácil. Alguno incluso aventuraba la posibilidad de que el hoyo 16 se convirtiera en par 3 por la imposibilidad de utilizar las calle. Lo que sí es seguro es que el inicio del torneo se retrasa tres horas. Arrancará el juego, salvo nueva orden, a las nueve y media de la mañana hora local. La mejor noticia de todas es que no se espera más agua este jueves. Una tregua que vendrá bien para tener el recorrido listo y evitar problemas más adelante.
El campo, como ya indicábamos en Ten Golf, es bastante corto, pero eso no significa directamente que sea fácil. Se defiende bien porque es muy estrecho y si fallas calle tienes problemas serios. Si fallas por mucho, de hecho, en algunos casos es bola perdida al ciento por ciento. Por este motivo, veremos menos drivers desde el tee que de costumbre. Es una semana muy de colocar bola. Los greenes están en muy buen estado, la bola rueda muy bien, aunque con la lluvia caída lo lógico es que por la tarde, al menos este jueves, se resientan un poco con las pisadas.
En cuanto al viento, no se espera demasiado jueves y viernes, sin embargo el sábado sí sube un poco y se puede notar bastante por la tarde. Se esperan rachas por encima de los 35 kilómetros hora. Puede haber un buen moving day en la tercera jornada. El domingo, por contra, se espera algo similar a los dos primeros días. Al menos, eso dice la previsión en estos momentos.
Tenemos a siete españoles en liza más Joel Moscatel que se encuentra como primer reserva a la espera de que se produzca alguna baja. La Armada tendrá que luchar contra la maldición que acecha al golf español en este torneo y, sobre todo, contra los sudafricanos, los grandes dominadores. De hecho, los seis últimos ganadores del Open de Sudáfrica son locales. El campeón defensor es Dean Burmester, presente también esta edición junto a otros LIV como Charl Schwartzel o Branden Grace. Quien no está es Louis Oosthuizen.



