
No se trata de echarle la culpa a nadie. O mejor dicho, quizá haya que echársela al viento, demasiado perezoso en un lugar, el Yas Links de Abu Dhabi, donde suele soplar. No lo ha hecho, o lo ha hecho con tal dulzura que el frenesí anotador se ha disparado hasta cotas excesivas, para lo que uno puede y hasta debe esperar de una cita de altos vuelos. El caso es que la primera jornada del Abu Dhabi HSBC Championship ha resultado tan pastelosa que los registros de 65 golpes, siete menos en el día, se han ido hasta la octava posición, ni más ni menos. Tommy Fleetwood (-10) es el líder en solitario y a un golpe del inglés se han quedado Johannes Veerman (-9) y Thorbjorn Olesen (-9), por delante de un pequeño pelotón de jugadores con vueltas de 64 golpes.
Calles anchísimas y greenes en perfecto estado, muy nobles y, por si fuera poco, no demasiado firmes. Blanco y en botella. Es probable que ganen en firmeza según pasen las rondas, pero el descosido de hoy ya está hecho. Más allá de la cifra escandalosa de birdies e eagles hay que mirar también el escaso registro de bogeys. Dicho de otro modo: el buen juego ha sido hoy premiado generosamente en el Yas Links y el mal juego, o los golpes no tan sobresalientes, no lo suficientemente castigados. A quien le guste, que lo compre. Un dato más con respecto al número de eagles que se han sumado en esta primera jornada: con un field, no lo olvidemos, de sólo setenta jugadores, se han hecho 18, por los 16 que se hicieron en Corea en el total de las cuatro rondas y con una nómina inicial de 120 jugadores…
Las previsiones tampoco indican que el viento vaya a levantarse mucho en las próximas jornadas, así que habrá que esperar que los greenes ganen realmente en firmeza, o de otra manera el resultado ganador podría situarse fácilmente en torno al -28. A ver, tampoco pasaría nada, la verdad, pero es legítimo también demandar un filtro más exigente en una prueba de este calado, una de las más esperadas del calendario del DP World Tour.
La exuberancia anotadora, por otro lado, tampoco debe confundirnos, porque entre otras cosas no todos son capaces de aprovechar la bonanza de las condiciones, oiga usted, que esto es golf. Por ejemplo, la tarjeta de 66 golpes de Adrián Otaegui (-6) es más que notable. E incluso el 67 con el que han arrancado Rory McIlroy (-5), Ángel Hidalgo (-5) y Alfredo García Heredia (-5), un registro que apenas los ha mantenido dentro del top 20, pero que en ningún caso debe considerarse insuficiente.
Después, por supuesto, como suele ocurrir en estos casos, viene el pelotón de los sorprendidos y los desesperados, aquellos que no han podido ganarle la partida al campo (sólo han sido siete jugadores, en este caso) o lo han hecho por poco, que sería el caso de Jorge Campillo (-1), Adam Scott (-1), Nicolai Hojgaard (-1) o incluso Alex del Rey (-2) y Matteo Manassero (-2). No, las cosas como son, hoy no era un día para no terminar en sesenta y tantos…


