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El de Barrika desvela algunos de los preparativos del capitán europeo

Europa ya construye su Ryder de Adare Manor y Rahm desvela las primeras claves

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Jon Rahm firma autógrafos durante la ronda de prácticas en Bethpage.
Jon Rahm firma autógrafos durante la ronda de prácticas en Bethpage. (© Golffile | Stefano Di Maria )

Falta todavía un año para la Ryder Cup de 2027, pero Europa ha comenzado ya a trabajar en la defensa del título en Adare Manor. Jon Rahm participó recientemente en una concentración en el escenario de la próxima edición junto a jugadores que formaron parte de anteriores equipos y otros que aspiran a estrenarse, una primera toma de contacto que el español considera especialmente importante para empezar a construir el espíritu del grupo.

Rahm no necesita demasiadas invitaciones para acudir a Adare. «Cada vez que me pidan ir a Adare Manor, voy a ir feliz y encantado. Es una de las mejores experiencias de hotel y campo de golf que existen en el mundo», aseguró este martes en Wentworth, donde disputa el BMW PGA Championship.

La reunión permitió juntar a miembros habituales del equipo con posibles caras nuevas para 2027. «Fue muy divertido. Había algunos miembros de la Ryder Cup y algunos posibles candidatos para la Ryder Cup. Fue muy agradable», explicó Rahm. Más allá del trabajo puramente deportivo, el de Barrika concede mucha importancia a este tipo de encuentros para comenzar a generar ambiente de equipo.

«Creo que esos días son fantásticos para todos nosotros, para vernos y, de alguna manera, recordar por qué hacemos lo que hacemos», señaló. Una experiencia que considera todavía más valiosa para quienes nunca han disputado una Ryder: «Para la gente que nunca ha estado involucrada en nada relacionado con la Ryder Cup creo que es fantástico tener un pequeño ejemplo de cómo pueden ser las cosas y de cómo se pueden sentir».

El objetivo pasa también por familiarizar a los posibles debutantes con una competición cuya dimensión resulta difícil de entender hasta que se vive desde dentro. «Para esos jugadores que nunca han estado allí, creo que quitarse esos primeros nervios sobre cómo pueden ser las cosas y cómo pueden sentirse es muy, muy importante», añadió.

Rahm quedó además impresionado por el estado de Adare Manor. El recorrido ha experimentado cambios y los jugadores tuvieron la oportunidad de conocerlos junto al capitán Luke Donald y sus vicecapitanes. «Por lo que sabíamos, habían resembrado el campo. Pasaron de ryegrass europeo a ryegrass americano, si estoy en lo correcto. Con el buen tiempo que han tenido en Irlanda, estaba en tan buenas condiciones como lo he visto jamás».

El español encontró incluso unas condiciones de firmeza que permiten muchas alternativas de preparación para la Ryder. «Estaba firme. Podrían haberlo puesto todo lo rápido que hubieran querido. No estaba excesivamente rápido porque, obviamente, creo que quieren que la gente pueda seguir disfrutando de la semana. Estaba en perfectas condiciones. Inmaculado», dijo.

Europa tendrá en 2027 una circunstancia diferente respecto a las Ryder de Le Golf National y Marco Simone, escenarios que acogieron torneos del circuito antes de la competición y en los que los jugadores europeos pudieron acumular experiencia competitiva. Rahm, sin embargo, no considera que vaya a suponer un problema.

«Por suerte JP está dispuesto a recibirnos y acogernos allí siempre que queramos. Si queremos tener mucha experiencia y jugarlo, creo que podemos aprovecharlo», explicó sobre las facilidades de JP McManus, propietario de Adare Manor.

Pero la construcción de una Ryder europea va mucho más allá del conocimiento del campo. También tiene que ver con una identidad que Rahm entiende perfectamente y en la que Seve Ballesteros continúa ocupando un lugar central. Aunque Jon no pudo vivir en directo las grandes Ryder del cántabro, considera que su influencia sigue marcando al equipo décadas después.

«De alguna manera, se convirtió en la esencia del equipo. Su carisma y la manera en la que competía se convirtieron esencialmente en el estilo del equipo europeo durante los años siguientes», aseguró.

Y ahí aparece otra figura española fundamental, José María Olazábal, cuya presencia alrededor del equipo permite conectar a las nuevas generaciones con la historia. «Tener a José en el vestuario es enorme porque nadie puede hacer que aquello cobre vida mejor que él. Y en cada Ryder Cup en la que ha estado le pedimos historias para revivir aquellos momentos, entender qué ocurrió antes que nosotros e intentar jugar como ellos jugaban antes que nosotros».

Rahm recordó que ese legado estuvo especialmente presente en la victoria de Roma. «Es muy, muy importante. Sin duda estuvo muy vivo en Roma. El capitán hizo un trabajo increíble con eso y creo que nos está acostumbrando a un nivel excelente de capitanía».

Para un español, además, la historia tiene un peso añadido. Cuando le preguntaron si después de haber formado una pareja extraordinaria con Sergio García siente que ahora es él quien lleva el testigo del golf español en la Ryder, Rahm reconoció que nunca lo había contemplado de esa manera. «No había pensado en ello. Si es así, es un verdadero honor poder asumir esa responsabilidad».

«Yo intento jugar de la manera en la que me gustaría jugar. Intento ser yo mismo ahí fuera. Si eso de alguna manera encaja con los jugadores españoles del pasado, es increíble», explicó. Pero inmediatamente reconoció que existe un listón que inevitablemente pesa cuando un español entra por primera vez en el vestuario europeo.

«Como español, la primera vez que vas a una Ryder Cup hay un nivel de… no diría presión, sino intensidad, simplemente por saber lo que han hecho antes que yo, por saber lo que Sergio, Olazábal y Seve fueron capaces de hacer», señaló. «Hay un cierto estándar que alcanzar. Espero poder estar a la altura».

Y en la preparación de todo ese proceso aparece Luke Donald, hacia quien Rahm mostró una admiración absoluta. «Es el tipo de personalidad que hace un trabajo muy bueno en un papel de liderazgo como este. Es alguien que piensa las cosas de antemano, alguien que tiene un plan y ajustes para esos planes si las cosas salen mal. Es muy tranquilo y muy equilibrado».

Tanto que el propio Rahm admite estar muy lejos todavía de verse desempeñando esa función. «No puedo creer que estés haciendo esto tan bien como lo estás haciendo», contó que le había dicho recientemente a Donald. «Cuando jugamos y lo vemos, lo que transmite es pura calma. En cada momento de cada día parece tranquilo, sereno y con todo bajo control».

La comparación consigo mismo le llevó a una confesión: «Sé que yo en esa situación estaría muy lejos de eso. Así que sé que no estoy preparado en absoluto para ser capitán de una Ryder Cup. Espero estarlo en el futuro, pero ahora mismo no. Es verdaderamente inspirador».

Europa tiene todavía doce meses por delante antes de llegar a Adare Manor, pero el trabajo ya ha comenzado. Con visitas al campo, posibles debutantes entrando poco a poco en la dinámica del equipo, Luke Donald construyendo de nuevo su proyecto y una historia que sigue viajando de generación en generación. De Seve y Olazábal a Sergio y Rahm. Porque como recuerda Jon, en una Ryder Cup europea no se juega únicamente por los doce que están allí. También se juega intentando estar a la altura de quienes estuvieron antes.

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