El noruego Espen Kofstad (-4) es el líder del KLM Open una vez finalizado el turno matutino de juego de una primera jornada en la que el viento está causando muchos problemas, aliado con un rough muy severo, casi asalvajado según las zonas, dicho en el mejor de los sentidos.
Y a un solo golpe del jugador nórdico de 36 años se ha situado un español con mucha más experiencia todavía y una carrera mucho más dilatada y exitosa, Gonzalo Fernández Castaño (-3), ganador de este torneo en su día (2005), circunstancia por la que precisamente está jugando esta semana. Quizá sorprenda a más de uno el excelente arranque del madrileño en tierras neerlandesas, mucho más en un escenario tan exigente, puesto que apenas está compitiendo este año y anda ya con un atractivo plan B en marcha, trabajando con la Federación Española en la parcela técnica y junto a los equipos nacionales. Sin embargo, el madrileño se ha agarrado a una ecuación que suele dar muy buenos réditos en el golf de alto competición y, en general, en el deporte de alto nivel…
Esta ecuación tiene dos elementos. Por un lado, el trabajo puro y duro. No, no hay pócimas mágicas ni fórmulas secretas. Después de jugar el Challenge de España en Sevilla hace unas semanas y fallar el corte Gonzalo realmente sintió que había llegado a la cita con muy pocas horas de trabajo detrás, así que se dijo a sí mismo que tenía que encontrar la manera de compaginar sus nuevas ocupaciones con un plan más estricto de trabajo físico y técnico, al menos para poder afrontar con más garantías este tipo de citas de primer nivel, que le llegan con cuentagotas. Y así lo hizo. “En Sevilla me vi muy verde y me propuse trabajar más, así que este último mes he conseguido entrenar más duro”, explica.
El otro elemento de la ecuación tiene que ver con el hecho de llegar con muy pocas expectativas, a pesar del trabajo realizado. “No es que llegara con las expectativas bajas, es que estaban bajísimas, porque a pesar del entrenamiento la verdad es que los últimos días no le estaba pegando muy bien al drive y cuando llegué aquí y vi el rough… Me dije: tu aquí no acabas”, relata con su habitual guasa. “En fin, ha sido una sorpresa, pero ahora toca seguir haciéndolo tres días más, que es lo realmente complicado”, sentencia.
En efecto, eso es lo complicado. Por ejemplo, no esa tan sencillo mantener las expectativas bajas cuando uno ha sido capaz de ganarle brillantemente la partida a un campo que se las trae. En ese equilibrio anda la virtud. Pero ese puente ya lo cruzará mañana y hoy, por lo menos, se ha sacado más de espina.
Adrián Otaegui (-2), Alejandro Del Rey (-2) y Ángel Ayora (-2) completan o secundan una notable puesta en marcha de la Armada en el Abierto de los Países Bajos, donde el golf español siempre parece tener algo que decir. Pablo Larrazábal (+2), eso sí, que precisamente está defendiendo título esta semana, no ha podido seguir esta brillante estela y mañana tendrá que remar muy duro para remontar, al igual que Alfredo García Heredia (+2).



