Iván Cantero terminaba la cuarta ronda del ISPS Handa Championship embocando un buen putt de birdie desde un metro y medio en el hoyo 18. Uno de esos birdies ‘bisagra’ en la temporada de cualquier jugador, pues le permitía ascender a la tercera plaza final, donde los puntos y el dinero que se reparten son mucho más sustanciosos.
No es extraño, por tanto, que el jugador asturiano sacara el puño en ese momento y que lo hiciera con pasión, casi con rabia.
Sin embargo, detrás de ese puño había algo más que un top 5 o un top 3 en la clasificación final, con todo lo que ello supone. Ese gesto, casi de rabia, insistimos, era también el modo expresivo de desahogarse después de pasarlas canutas por la segunda mitad del recorrido y de salir airoso, algo que sólo pudo conseguir gracias a una buena actitud en el campo. “Me puse el mono de trabajo porque es lo que tocaba y eso es una de las mejoras que también se están dando en mi juego”, explicaba a Tengolf poco después de finalizar la ronda.
Si uno abre la tarjeta de Cantero sólo se ve que firmaba siete pares y dos birdies por los segundos nueve hoyos del exigente y bello Gotemba course, lo que a simple vista no lleva a pensar ni mucho menos en un tramo sufrido o apretado. Pero el relato del jugador revela la realidad. “A partir del tercer o cuarto hoyo se levantó el viento y el día se puso muy difícil, porque en un campo con tanto árbol la dirección era muy cambiante, un poco locura. Y sobre todo por los segundos nueve hoyos ha sido una vuelta muy, muy luchada, sacando adelante todo el rato las recuperaciones”. A los hechos hay que remitirse:
– En el hoyo 10 salvaba el par embocando un putt de dos metros.
– En el hoyo 11 volvía a salvar el par después de meter un putt de metro y medio.
– En el hoyo 12 se iba a los árboles de salida y sólo podía sacarla a calle, desde donde se dejaba una opción de unos cinco metros para salvar al par… Y la convertía.
– En el hoyo 13, otro putt de unos dos metros para salvar el par.
– En el 15, un respiro, enchufando un putt de birdie, también desde unos dos metros.
– Y en el 17, más fatiguitas: embocaba un putt desde unos cuatro metros de distancia para salvar el par. Todo un señor paseo por la cuerda floja. Y toda una demostración de paciencia y buena actitud en el campo, virtudes que no siempre han adornado la carrera de Cantero. Visto lo visto, seguramente se entienda mejor ese puño rabioso en el 18, terminando el trabajo de la mejor manera, con un birdie.



